Con la participación del Dr. Juan Vicenty Padilla, neurocirujano cerebrovascular y endovascular
Trauma craneoencefálico: no es “un diagnóstico”, es una enfermedad global
Cuando alguien escucha “trauma a la cabeza”, muchas veces lo imagina como una sola lesión: un sangrado específico, una fractura, “un hematoma”. Pero en este episodio, el Dr. Juan Vicenty Padilla plantea una idea clave para estudiantes, residentes y profesionales: el trauma cerebral es una enfermedad global.
En el pasado, se denominaban lesiones aisladas (hematoma epidural, hematoma subdural, contusión frontal). Sin embargo, cuando el trauma es lo suficientemente significativo como para alterar la neuroanatomía, el cerebro completo se ve afectado. Esta mirada cambia cómo evaluamos, tratamos y rehabilitamos al paciente, y también cómo explicamos su pronóstico.
¿Qué causa más trauma en la cabeza en Puerto Rico?
El Dr. Vicenty divide el trauma en dos grandes grupos:
- Trauma penetrante
- Trauma romo (blunt trauma)
En Puerto Rico, el más común por mucho es el trauma romo, y las causas más frecuentes incluyen:
- Caídas (de árboles, de techo, de pie)
- Accidentes de vehículo de motor
- Accidentes en motoras sin casco
- Accidentes con vehículos todoterreno
- Agresiones
Síntomas iniciales: señales que no se deben ignorar
El trauma craneoencefálico puede presentarse como un espectro (de leve a severo), pero hay signos comunes que deben levantar alerta:
- Pérdida de conciencia (transitoria o prolongada)
- Estado mental alterado: desorientación, confusión
- Dolor de cabeza, incluso cuando no hay sangre visible en estudios
- Signos neurológicos más ominosos:
- Debilidad
- Adormecimiento
- Alteraciones visuales (hasta ceguera)
- Convulsiones
El Dr. Vicenty explica que incluso en traumas sin sangrado evidente puede haber alteraciones microscópicas que se manifiestan con cefalea y otros síntomas.

Primeros pasos: antes de mirar el cerebro, hay que salvar al paciente
En el trauma, el orden salva vidas. Y el Dr. Vicenty lo resume con una prioridad clara: no tratamos un cerebro, sino un paciente.
Por eso, los primeros pasos siguen el ABC:
- A: Vía aérea (airway)
- B: Respiración (breathing)
- C: Circulación (circulation)
Luego, evaluar las lesiones asociadas: en pacientes inconscientes, es común que coexistan traumas en el abdomen, el pecho y las extremidades. Solo después se completa un examen neurológico enfocado en ubicar al paciente en el espectro de leve, moderado o severo.
Pruebas diagnósticas esenciales
En el episodio se destacan dos evaluaciones frecuentes:
- CT de cabeza sin contraste: el mapa inicial, “a grosso modo”, de lo que está ocurriendo.
- Evaluación de columna vertebral y cordón espinal: el Dr. Vicenty menciona que hasta una cuarta parte de los pacientes con trauma a la cabeza puede presentar hallazgos de fracturas en la columna vertebral, por lo que el cernimiento puede realizarse con placas o con CT.
Daño primario vs daño secundario: donde el equipo médico puede cambiar el desenlace
El Dr. Vicenty explica que el trauma cerebral tiene:
- Daño primario: lo que ocurre en el impacto inicial.
- Daño secundario: la cascada que ocurre tras el trauma, en la que el equipo médico puede intervenir de manera más directa para mejorar el desenlace.
Mientras más extenso sea el daño primario, mayor será el riesgo de daño secundario. Para casos leves, se trabaja:
- Control del dolor
- Prevención de convulsiones
- Patrón circulatorio adecuado
- Electrolitos y nutrición
La escala de Glasgow: el “vital sign” neurológico
Muchas familias escuchan “Glasgow” en el Centro de Trauma sin entender qué significa. En el episodio, el Dr. Vicenty lo define de forma directa:
La Escala de Glasgow mide el nivel de alerta del paciente usando tres áreas:
- Respuesta ocular
- Respuesta motora
- Respuesta verbal
Va de 3 a 15:
- 15: persona alerta, orientada y que sigue instrucciones.
- 3: el extremo más crítico, asociado a un alto riesgo de muerte cerebral.
Un punto de corte crucial:
- Glasgow 8 o menos = coma
- Glasgow 9 o más = no coma
Además, Glasgow 8 marca un trauma severo y exige un manejo especialmente agresivo debido al riesgo de deterioro rápido.
Tipos de sangrado y decisión de operar: más que “tamaño”
El Dr. Vicenty explica que el cerebro está dividido en membranas y compartimentos, por lo que los sangrados pueden ubicarse en distintos espacios (fuera del cerebro, dentro de membranas, dentro del tejido).
La decisión de intervenir quirúrgicamente no depende solo de “qué sangrado es” o “cuán grande”, sino de una evaluación global:
- Examen neurológico
- Tamaño y efecto del hematoma
- Grado de inflamación
- Riesgo de daño irreversible

Opciones quirúrgicas: de menor a mayor intervención
El episodio presenta una ruta clara de intervenciones posibles:
1) Medir presión intracraneal: ventriculostomía
Una de las primeras intervenciones (sencilla pero crucial) es colocar un dispositivo para medir la presión intracraneal. El más común descrito:
- Ventriculostomía: un tubo que conecta los ventrículos con el exterior.
- Mide presión intracraneal
- Permite drenar líquido para bajar inflamación
2) Craneotomía y evacuación de hematoma
- Se crea una “ventana” en el cráneo mediante incisión y taladrado.
- Se evacúa el hematoma.
- El hueso puede fijarse nuevamente con placas de titanio.
3) Craneoectomía descompresiva: el último recurso
El Dr. Vicenty la describe como una intervención extrema:
- Se remueve una porción considerable del cráneo para permitir que el cerebro inflamado se expanda fuera de la bóveda craneal.
- El hueso puede:
- descartarse, o
- guardarse (incluyendo dentro del propio paciente), o
- almacenarse en “bancos de hueso” (mencionado en contextos fuera de PR)
Sobre el tamaño, lo dice sin rodeos: literalmente, puede ser la mitad del cráneo.
¿Cuándo se repone el hueso?
El proceso puede tardar meses. El Dr. Vicenty menciona complicaciones que pueden aparecer en ese trayecto (por secuela del trauma o del defecto del cráneo), incluyendo retención crónica de líquido (hidrocefalia), que puede requerir una válvula.
El tiempo típico de reposición descrito:
- Entre 3 y 6 meses, porque si se dilata demasiado, pueden surgir fenómenos circulatorios no deseados al separar el cuero cabelludo del cerebro.
¿El paciente queda inmovilizado?
No. El enfoque del equipo es la rehabilitación. Con o sin hueso, el objetivo es movilizar y rehabilitar con medidas de seguridad:
- Cascos especiales
- Educación al paciente y familia
- Prevención de caídas
La inmovilidad, dice el doctor, es un enemigo real.
Complicaciones a corto y largo plazo: el síndrome postconmoción y la cronicidad
Aquí está uno de los puntos más poderosos del episodio:
A corto plazo: síndrome postconmoción
Puede incluir:
- Dolor de cabeza
- Problemas de concentración y memoria
- Convulsiones
- Alteración del estado mental
- Problemas hormonales
- Problemas de sueño
- Problemas de movimiento, sensación y visión
A largo plazo: el trauma como enfermedad crónica
El Dr. Vicentí afirma que si el trauma fue lo suficientemente severo como para alterar la función o la anatomía, el paciente queda a riesgo de una condición crónica y que múltiples traumas empeoran el pronóstico.
Ejemplos clásicos mencionados:
- boxeadores, luchadores, jugadores de fútbol
Asociaciones que menciona en el episodio:
- demencia
- problemas de movimiento
- En algunos casos, asociaciones descritas con ELA
- disautonomías: funciones autonómicas que afectan sudoración, apetito, control de esfínteres, memoria y regulación del ciclo circadiano
Rehabilitación: “la cirugía no empieza ni termina en el quirófano”
El Dr. Vicenty lo resume con un refrán:
La cirugía ni comienza ni termina en el quirófano.
La rehabilitación es un trabajo de equipo:
- fisiatras
- patólogos del habla
- terapistas (diversas especialidades)
Y un mensaje importante para las familias: no poner “fechas de expiración” a la mejoría. La rehabilitación es sostenida, y depende de paciente y familia.
Avances recientes: prevenir el daño secundario y pensar en reconstrucción
El doctor menciona que el gran enfoque moderno está en prevenir el daño secundario, que puede ser de carácter molecular y no siempre visible en las imágenes.
Entre avances discutidos:
- Microdiálisis: intercambio de metabolitos y nutrientes mediante catéteres
- Transición conceptual: de “cirugía destructiva” a añadir un componente de cirugía reconstructiva
- Uso de estimulación eléctrica para inducir cambios positivos en tejidos que antes se consideraban perdidos
- Visión futura: agentes neuroprotectivos (medicamentos/dispositivos) para prevenir daño secundario
Un punto clínico clave: presión intracraneal no siempre “se ve”
Ante la pregunta sobre la tríada de Cushing (pulso bajo y presión alta), el Dr. Vicenty aclara:
- Puede ocurrir, especialmente en vasculatura joven (frecuente en pediátricos)
- Pero la mayoría de pacientes con presión intracraneal elevada no presentan cambios claros en pulso o presión
- Por eso la evaluación debe ser multidisciplinaria y basada en:
- examen neurológico
- estudios auxiliares (CT, MRI, laboratorios, etc.)
🧩 Lecciones clave
- El trauma cerebral es una enfermedad global, no solo un diagnóstico aislado.
- Glasgow es un marcador esencial: 8 o menos = coma.
- El manejo inicia con ABC: primero se salva al paciente, luego se evalúa el cerebro.
- La decisión quirúrgica depende del cuadro global (neurológico, inflamatorio y de riesgo).
- La craneoectomía descompresiva es el último recurso y puede implicar la remoción de gran parte del cráneo.
- El síndrome posconmoción y las secuelas crónicas requieren seguimiento y rehabilitación continuos.
Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.
