Comunicar también salva vidas
En el manejo del trauma, no solo importa lo que se hace en la sala de emergencias o en el quirófano, sino también cómo se comunica lo que está ocurriendo. Las palabras, el tono y la empatía del equipo médico pueden determinar cómo un paciente o su familia enfrenta una situación crítica.
En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera conversa con la Dra. Beatriz Q. Vallejo, experta en comunicación en salud, sobre las destrezas esenciales que todo residente y profesional de la salud debe desarrollar para comunicarse con claridad, humanidad y calma, incluso en medio del caos. Escucha el episodio completo aquí:
Las cuatro C del cuidado en salud
Según la Dra. Vallejo, toda comunicación médica debe sostenerse en cuatro pilares:
- Cuidado: reconocer que cada palabra puede aliviar o agravar el sufrimiento.
- Colaboración: trabajar en conjunto con el paciente y su familia para tomar decisiones informadas.
- Cultura: comprender el contexto, las creencias y las experiencias previas que influyen en cómo cada persona entiende su enfermedad.
- Comunicación: el proceso que conecta todos los anteriores.
Uno de los mayores retos del trauma es que los pacientes y sus familiares se encuentran en situaciones de alta tensión emocional. Por eso, la claridad del lenguaje es crucial.
“No se trata solo de explicar; se trata de que comprendan. Usar lenguaje sencillo es una herramienta clínica”, enfatiza Vallejo.
Los errores más comunes en la comunicación médica
Aunque la práctica médica está llena de protocolos, pocas veces se enseña un protocolo para comunicar. Entre los errores más frecuentes, la Dra. Vallejo menciona:
- No planificar la conversación.
Antes de entrar a una habitación, el médico debe detenerse, respirar y pensar qué va a decir y cómo lo dirá.
“Planificar no toma una hora. A veces basta con los segundos que dura subir una escalera”, comenta la Dra. Barrera.
- Usar tecnicismos (“med speak”).
Expresiones como “hemoperitoneo” o “falla multiorgánica” pueden resultar incomprensibles para los pacientes. El uso de términos simples facilita la comprensión y la toma de decisiones.
- Falta de control emocional.
El tono alto, el lenguaje corporal tenso o el apuro transmiten ansiedad.
“El 55% de la comunicación es no verbal. Si tu cuerpo proyecta calma, ayudas al otro a calmarse”, explica la Dra. Vallejo.
- Hablar al intérprete y no al paciente.
Cuando se trabaja con personas sordas o con diversidad funcional, el contacto visual debe ser siempre con el paciente, no con quien traduce.
Cada interacción, especialmente al dar malas noticias, requiere pausar, escuchar y observar: el tono, la respiración y la postura son parte del mensaje.

Tres pasos para comunicar en crisis
La especialista propone un modelo simple para estructurar conversaciones difíciles:
- Di lo que pasó.
Ejemplo: “Su familiar tuvo un sangrado severo durante la cirugía.”
- Explica lo que estás haciendo.
“Estamos estabilizándolo con transfusiones y monitoreo continuo.”
- Indica el próximo paso.
“En las próximas horas sabremos cómo responde. Yo regresaré para mantenerlos informados.”
Este esquema ayuda a reducir el desconcierto y ofrece a los familiares una sensación de acompañamiento y control, incluso en medio de la incertidumbre.
La incertidumbre como parte del proceso
En el trauma, la incertidumbre es constante. No todo puede saberse de inmediato, y reconocerlo con honestidad también es una forma de cuidado.
“Decir ‘no sé, pero te informaré en cuanto tenga más datos’ es una expresión de respeto, no de debilidad”, afirma la Dra. Vallejo.
Ser transparente sobre los límites de la medicina fortalece la confianza y reduce la frustración tanto del paciente como del profesional. La comunicación empática no cambia el diagnóstico, pero sí la experiencia del paciente y de su familia.
Humanidad en la práctica médica
La Dra. Vallejo subraya que la empatía y la compasión también deben dirigirse al propio médico. Escuchar, contener y comunicar son tareas emocionales intensas. Tomarse un momento para respirar o tomar notas después de una conversación difícil es parte del autocuidado profesional.
“Cada interacción es bidireccional. Le hablas al otro, pero también te estás hablando a ti.”
Para los residentes y estudiantes, la especialista resume tres claves:
- Preparación: ejercitar el músculo de la comunicación mediante práctica constante.
- Claridad: hablar desde la perspectiva del paciente, no desde la jerga médica.
- Humanidad: mirar a los ojos, escuchar activamente y proyectar calma.
🧠 Lecciones clave
- La comunicación en el trauma requiere empatía, claridad y planificación.
- El lenguaje sencillo facilita la comprensión y reduce la ansiedad.
- Decir “no sé todavía” también es una respuesta válida y humana.
- Escuchar activamente es tan importante como informar.
- El autocuidado emocional del médico mejora la calidad de la comunicación.
Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.
