Síndrome post conmoción, Glasgow y craneoectomía: qué debes saber sobre trauma craneofacial

Con la participación del Dr. Juan Vicenty Padilla, neurocirujano cerebrovascular y endovascular

Trauma craneoencefálico: no es “un diagnóstico”, es una enfermedad global

Cuando alguien escucha “trauma a la cabeza”, muchas veces lo imagina como una sola lesión: un sangrado específico, una fractura, “un hematoma”. Pero en este episodio, el Dr. Juan Vicenty Padilla plantea una idea clave para estudiantes, residentes y profesionales: el trauma cerebral es una enfermedad global.

En el pasado, se denominaban lesiones aisladas (hematoma epidural, hematoma subdural, contusión frontal). Sin embargo, cuando el trauma es lo suficientemente significativo como para alterar la neuroanatomía, el cerebro completo se ve afectado. Esta mirada cambia cómo evaluamos, tratamos y rehabilitamos al paciente, y también cómo explicamos su pronóstico.

¿Qué causa más trauma en la cabeza en Puerto Rico?

El Dr. Vicenty divide el trauma en dos grandes grupos:

  • Trauma penetrante
  • Trauma romo (blunt trauma)

En Puerto Rico, el más común por mucho es el trauma romo, y las causas más frecuentes incluyen:

  • Caídas (de árboles, de techo, de pie)
  • Accidentes de vehículo de motor
  • Accidentes en motoras sin casco
  • Accidentes con vehículos todoterreno
  • Agresiones

Síntomas iniciales: señales que no se deben ignorar

El trauma craneoencefálico puede presentarse como un espectro (de leve a severo), pero hay signos comunes que deben levantar alerta:

  • Pérdida de conciencia (transitoria o prolongada)
  • Estado mental alterado: desorientación, confusión
  • Dolor de cabeza, incluso cuando no hay sangre visible en estudios
  • Signos neurológicos más ominosos:
    • Debilidad
    • Adormecimiento
    • Alteraciones visuales (hasta ceguera)
    • Convulsiones

El Dr. Vicenty explica que incluso en traumas sin sangrado evidente puede haber alteraciones microscópicas que se manifiestan con cefalea y otros síntomas.

El Dr. Vicenty ofrece una ponencia sobre retos y avances en el cuidado integral del trauma durante una actividad educativa de la Fundación Asistencia Centro de Trauma (FACT).
El Dr. Vicenty comparte su experiencia clínica y educativa sobre el manejo integral del trauma, destacando la importancia del abordaje especializado y el trabajo interdisciplinario.

Primeros pasos: antes de mirar el cerebro, hay que salvar al paciente

En el trauma, el orden salva vidas. Y el Dr. Vicenty lo resume con una prioridad clara: no tratamos un cerebro, sino un paciente.

Por eso, los primeros pasos siguen el ABC:

  • A: Vía aérea (airway)
  • B: Respiración (breathing)
  • C: Circulación (circulation)

Luego, evaluar las lesiones asociadas: en pacientes inconscientes, es común que coexistan traumas en el abdomen, el pecho y las extremidades. Solo después se completa un examen neurológico enfocado en ubicar al paciente en el espectro de leve, moderado o severo.

Pruebas diagnósticas esenciales

En el episodio se destacan dos evaluaciones frecuentes:

  1. CT de cabeza sin contraste: el mapa inicial, “a grosso modo”, de lo que está ocurriendo.
  2. Evaluación de columna vertebral y cordón espinal: el Dr. Vicenty menciona que hasta una cuarta parte de los pacientes con trauma a la cabeza puede presentar hallazgos de fracturas en la columna vertebral, por lo que el cernimiento puede realizarse con placas o con CT.

Daño primario vs daño secundario: donde el equipo médico puede cambiar el desenlace

El Dr. Vicenty explica que el trauma cerebral tiene:

  • Daño primario: lo que ocurre en el impacto inicial.
  • Daño secundario: la cascada que ocurre tras el trauma, en la que el equipo médico puede intervenir de manera más directa para mejorar el desenlace.

Mientras más extenso sea el daño primario, mayor será el riesgo de daño secundario. Para casos leves, se trabaja:

  • Control del dolor
  • Prevención de convulsiones
  • Patrón circulatorio adecuado
  • Electrolitos y nutrición

La escala de Glasgow: el “vital sign” neurológico

Muchas familias escuchan “Glasgow” en el Centro de Trauma sin entender qué significa. En el episodio, el Dr. Vicenty lo define de forma directa:

La Escala de Glasgow mide el nivel de alerta del paciente usando tres áreas:

  • Respuesta ocular
  • Respuesta motora
  • Respuesta verbal

Va de 3 a 15:

  • 15: persona alerta, orientada y que sigue instrucciones.
  • 3: el extremo más crítico, asociado a un alto riesgo de muerte cerebral.

Un punto de corte crucial:

  • Glasgow 8 o menos = coma
  • Glasgow 9 o más = no coma

Además, Glasgow 8 marca un trauma severo y exige un manejo especialmente agresivo debido al riesgo de deterioro rápido.

Tipos de sangrado y decisión de operar: más que “tamaño”

El Dr. Vicenty explica que el cerebro está dividido en membranas y compartimentos, por lo que los sangrados pueden ubicarse en distintos espacios (fuera del cerebro, dentro de membranas, dentro del tejido).

La decisión de intervenir quirúrgicamente no depende solo de “qué sangrado es” o “cuán grande”, sino de una evaluación global:

  • Examen neurológico
  • Tamaño y efecto del hematoma
  • Grado de inflamación
  • Riesgo de daño irreversible
Equipo médico realiza un procedimiento quirúrgico en un quirófano como parte del manejo especializado del trauma craneoencefálico.
El manejo del trauma craneoencefálico requiere precisión, coordinación y decisiones oportunas. La atención quirúrgica especializada es clave para mejorar los desenlaces del paciente.

Opciones quirúrgicas: de menor a mayor intervención

El episodio presenta una ruta clara de intervenciones posibles:

1) Medir presión intracraneal: ventriculostomía

Una de las primeras intervenciones (sencilla pero crucial) es colocar un dispositivo para medir la presión intracraneal. El más común descrito:

  • Ventriculostomía: un tubo que conecta los ventrículos con el exterior.
    • Mide presión intracraneal
    • Permite drenar líquido para bajar inflamación

2) Craneotomía y evacuación de hematoma

  • Se crea una “ventana” en el cráneo mediante incisión y taladrado.
  • Se evacúa el hematoma.
  • El hueso puede fijarse nuevamente con placas de titanio.

3) Craneoectomía descompresiva: el último recurso

El Dr. Vicenty la describe como una intervención extrema:

  • Se remueve una porción considerable del cráneo para permitir que el cerebro inflamado se expanda fuera de la bóveda craneal.
  • El hueso puede:
    • descartarse, o
    • guardarse (incluyendo dentro del propio paciente), o
    • almacenarse en “bancos de hueso” (mencionado en contextos fuera de PR)

Sobre el tamaño, lo dice sin rodeos: literalmente, puede ser la mitad del cráneo.

¿Cuándo se repone el hueso?

El proceso puede tardar meses. El Dr. Vicenty menciona complicaciones que pueden aparecer en ese trayecto (por secuela del trauma o del defecto del cráneo), incluyendo retención crónica de líquido (hidrocefalia), que puede requerir una válvula.

El tiempo típico de reposición descrito:

  • Entre 3 y 6 meses, porque si se dilata demasiado, pueden surgir fenómenos circulatorios no deseados al separar el cuero cabelludo del cerebro.

¿El paciente queda inmovilizado?

No. El enfoque del equipo es la rehabilitación. Con o sin hueso, el objetivo es movilizar y rehabilitar con medidas de seguridad:

  • Cascos especiales
  • Educación al paciente y familia
  • Prevención de caídas

La inmovilidad, dice el doctor, es un enemigo real.

Complicaciones a corto y largo plazo: el síndrome postconmoción y la cronicidad

Aquí está uno de los puntos más poderosos del episodio:

A corto plazo: síndrome postconmoción

Puede incluir:

  • Dolor de cabeza
  • Problemas de concentración y memoria
  • Convulsiones
  • Alteración del estado mental
  • Problemas hormonales
  • Problemas de sueño
  • Problemas de movimiento, sensación y visión

A largo plazo: el trauma como enfermedad crónica

El Dr. Vicentí afirma que si el trauma fue lo suficientemente severo como para alterar la función o la anatomía, el paciente queda a riesgo de una condición crónica y que múltiples traumas empeoran el pronóstico.

Ejemplos clásicos mencionados:

  • boxeadores, luchadores, jugadores de fútbol

Asociaciones que menciona en el episodio:

  • demencia
  • problemas de movimiento
  • En algunos casos, asociaciones descritas con ELA
  • disautonomías: funciones autonómicas que afectan sudoración, apetito, control de esfínteres, memoria y regulación del ciclo circadiano

Rehabilitación: “la cirugía no empieza ni termina en el quirófano”

El Dr. Vicenty lo resume con un refrán:

La cirugía ni comienza ni termina en el quirófano.

La rehabilitación es un trabajo de equipo:

  • fisiatras
  • patólogos del habla
  • terapistas (diversas especialidades)

Y un mensaje importante para las familias: no poner “fechas de expiración” a la mejoría. La rehabilitación es sostenida, y depende de paciente y familia.

Avances recientes: prevenir el daño secundario y pensar en reconstrucción

El doctor menciona que el gran enfoque moderno está en prevenir el daño secundario, que puede ser de carácter molecular y no siempre visible en las imágenes.

Entre avances discutidos:

  • Microdiálisis: intercambio de metabolitos y nutrientes mediante catéteres
  • Transición conceptual: de “cirugía destructiva” a añadir un componente de cirugía reconstructiva
  • Uso de estimulación eléctrica para inducir cambios positivos en tejidos que antes se consideraban perdidos
  • Visión futura: agentes neuroprotectivos (medicamentos/dispositivos) para prevenir daño secundario

Un punto clínico clave: presión intracraneal no siempre “se ve”

Ante la pregunta sobre la tríada de Cushing (pulso bajo y presión alta), el Dr. Vicenty aclara:

  • Puede ocurrir, especialmente en vasculatura joven (frecuente en pediátricos)
  • Pero la mayoría de pacientes con presión intracraneal elevada no presentan cambios claros en pulso o presión
  • Por eso la evaluación debe ser multidisciplinaria y basada en:
    • examen neurológico
    • estudios auxiliares (CT, MRI, laboratorios, etc.)

🧩 Lecciones clave

  1. El trauma cerebral es una enfermedad global, no solo un diagnóstico aislado.
  2. Glasgow es un marcador esencial: 8 o menos = coma.
  3. El manejo inicia con ABC: primero se salva al paciente, luego se evalúa el cerebro.
  4. La decisión quirúrgica depende del cuadro global (neurológico, inflamatorio y de riesgo).
  5. La craneoectomía descompresiva es el último recurso y puede implicar la remoción de gran parte del cráneo.
  6. El síndrome posconmoción y las secuelas crónicas requieren seguimiento y rehabilitación continuos.

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Trauma por motora: manejo paso a paso desde la estabilizadora hasta el quirófano

Con la colaboración del Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico

Un caso real que enseña más que un libro

Cada paciente de trauma cuenta una historia clínica, pero también una historia de decisiones. En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera y el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz analizan paso a paso el manejo de un paciente de 19 años con trauma abdominal por accidente de motora, desde su llegada a la Unidad Estabilizadora hasta la intervención quirúrgica. Escucha el episodio completo aquí:

Más allá del caso, la discusión ilustra cómo aplicar el ABCDE, el eFAST y las decisiones de control quirúrgico en tiempo real.

El contexto: una epidemia silenciosa en Puerto Rico

Los accidentes de motocicleta se han convertido en una de las principales causas de trauma severo en adultos jóvenes. A diferencia de un conductor protegido por cinturón y bolsas de aire, el motociclista está completamente expuesto.

“El riesgo de daño severo aumenta hasta 300 veces. En una motora, el cuerpo es el chasis”, explica el Dr. Rodríguez.

En este caso, el paciente fue trasladado directamente desde la escena, lo que redujo el tiempo crítico de manejo prehospitalario. Llegó hipotenso y con trauma craneal, sin responder a estímulos verbales.

A: Vía aérea asegurada con RSI

El equipo identificó de inmediato un Glasgow Coma Scale inferior a 8, lo que indicó la necesidad de intubación endotraqueal con secuencia rápida (RSI).
La Dra. Barrera explica:

“Un paciente con Glasgow menor de 8 no puede proteger su vía aérea. La prioridad es asegurar la oxigenación y la ventilación.”

Se utilizó etomidato como sedante y succinilcolina como agente paralizante, siguiendo el protocolo de RSI. El equipo verificó la correcta intubación mediante capnografía colorimétrica y auscultación bilateral.

El Dr. Rodríguez enfatiza la importancia de este paso:

“Si los sonidos disminuyen en el lado izquierdo, revisa la profundidad del tubo. Puede que esté en el bronquio derecho.”

B y C: Evaluar la ventilación y controlar la circulación

Con la vía aérea asegurada, se continuó con la evaluación del ABCDE. La ventilación se confirmó efectiva y se descartó inicialmente un neumotórax a tensión.

El paciente permanecía hipotenso, por lo que se administraron líquidos intravenosos y se realizó una transfusión de sangre temprana, siguiendo el principio de resucitación con hemoderivados en trauma.

“El paciente con trauma no muere por falta de solución salina. Muere por sangrado no controlado”, recalca el Dr. Rodríguez.

eFAST: la herramienta que guía la decisión

El equipo realizó un eFAST (Extended Focused Assessment with Sonography for Trauma) para identificar las causas del shock. Los hallazgos fueron claros:

  • Líquido libre en los cuadrantes superior derecho e izquierdo (Morrison y esplenorrenal).
  • Pleuras móviles, sin evidencia de neumotórax.
  • Sin taponamiento cardíaco.

La presencia de líquido en un paciente inestable constituye una indicación inmediata de laparotomía exploratoria.

“El eFAST positivo en un paciente hipotenso no espera a la CT. Va directo a sala,” señala el Dr. Rodríguez.

Equipo médico traslada de urgencia a un paciente por los pasillos del hospital tras un accidente de motora, reflejando el manejo coordinado del trauma desde la estabilizadora hasta el quirófano.
En el trauma por motora, el tiempo es determinante. La coordinación del equipo y la rapidez en la toma de decisiones permiten avanzar del ABCDE al quirófano en cuestión de minutos.

En sala: control de daños y esplenectomía

Durante la cirugía, el equipo encontró dos litros de sangre libre y una rotura esplénica. Se realizó una esplenectomía total, lo que permitió controlar el sangrado y estabilizar al paciente sin necesidad de REBOA.

“En este caso, no hubo tiempo que perder. La decisión fue abrir rápido, controlar el sangrado y cerrar seguro,” explica el Dr. Rodríguez.

La cirugía fue un ejemplo clásico de manejo de trauma romo abdominal con sangrado activo, en contraste con el trauma penetrante discutido en episodios previos.

Lecciones del caso: rapidez, juicio y colaboración

La clave de este caso fue la rapidez en la toma de decisiones. El paciente llegó a tiempo, fue intubado correctamente, diagnosticado mediante eFAST y operado sin retrasos.

“La diferencia entre este caso y el trauma penetrante del episodio anterior es el factor del tiempo. Este paciente llegó temprano, y eso salvó su vida,” resume la Dra. Barrera.

El Dr. Rodríguez también destacó el valor de la colaboración interdisciplinaria, especialmente con la radiología intervencional, en casos estables en los que puede considerarse la embolización esplénica como alternativa al manejo quirúrgico.

Una lección para estudiantes y residentes

El manejo de trauma no es solo aplicar algoritmos; es leer la situación, priorizar y decidir bajo presión. El aprendizaje clínico ocurre en tiempo real, con pacientes que no se parecen a los de los libros.

“Lo que discutimos aquí son años de experiencia concentrados en minutos. Aprender de estos casos te permite evitar errores que otros ya cometieron”, concluye el Dr. Rodríguez.

🧩 Lecciones clave

  1. Asegurar la vía aérea con RSI en pacientes con Glasgow ≤ 8.
  2. Evaluar la ventilación y descartar neumotórax antes de proceder al siguiente paso.
  3. FAST positivo + hipotensión = laparotomía inmediata.
  4. En el trauma romo, el bazo es el órgano más frecuentemente lesionado.
  5. La colaboración con la radiología intervencional puede evitar cirugías innecesarias en casos estables.

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Trauma abdominal por arma de fuego: manejo quirúrgico, control de daños y la Bolsa de Bogotá

Cuando los minutos definen la vida

En el trauma abdominal por arma de fuego, cada minuto cuenta. La velocidad con la que el paciente recibe atención especializada puede determinar si sobrevive o no. En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz sobre un caso real que ejemplifica la aplicación del ABCDE, el manejo de control de daños y el uso de la Bolsa de Bogotá, una técnica quirúrgica desarrollada para salvar vidas en escenarios extremos. Escucha el episodio completo aquí:

El caso: una paciente con múltiples disparos al abdomen

El caso presentado corresponde a una paciente con obesidad severa que llegó al Centro de Trauma tres horas después de haber recibido múltiples heridas de bala en el abdomen.

“Cuando llega, está hablando, pero hipotensa. Esa combinación es una señal de alarma inmediata”, comenta el Dr. Rodríguez.

La paciente había recibido sangre en el hospital inicial, pero su estado seguía deteriorando. El acceso venoso fue difícil debido a la obesidad, por lo que el equipo colocó un Cordis subclavio y procedió a intubarla mediante videolaringoscopia, la técnica de elección para el manejo avanzado de la vía aérea en trauma.

Una vez estabilizada parcialmente, se iniciaron transfusiones de sangre y se activó la sala de operaciones. Aunque se intentó utilizar el REBOA (catéter de oclusión endovascular de la aorta) para controlar el sangrado, no fue posible debido a la falta de acceso femoral. La paciente fue llevada de inmediato al quirófano.

En quirófano: control de daños en acción

Durante la laparotomía, el equipo encontró dos litros de sangre libre en el abdomen, un lóbulo hepático parcialmente amputado y una perforación del colon transverso con contenido fecal.

El primer paso fue paquear el abdomen para controlar el sangrado y estabilizar la hemodinamia del paciente.

“No toco nada hasta que anestesia me diga que el paciente mejora. Si sigue inestable, solo transfundimos y esperamos. Si mejora, entonces exploramos”, explica el Dr. Rodríguez.

Cuando la paciente mostró mejoría, se realizó la resección del segmento hepático afectado, el packing con guantes estériles para evitar el despegamiento de coágulos y la resección del colon transverso, sin reconstrucción inmediata, siguiendo la estrategia de Damage Control Surgery (cirugía de control de daños).

Esta técnica se enfoca en intervenir en lo esencial, controlar el sangrado y la contaminación y dejar el abdomen abierto para un cierre diferido cuando la fisiología del paciente se haya estabilizado.

Equipo quirúrgico del Centro de Trauma de Puerto Rico realiza una cirugía de emergencia aplicando técnicas de control de daños en un paciente con trauma abdominal.
La cirugía de control de daños prioriza salvar la vida del paciente: controlar el sangrado, estabilizar la fisiología y dejar el cierre definitivo para un segundo tiempo quirúrgico.

La Bolsa de Bogotá: una solución salvavidas

En lugar de cerrar el abdomen, el equipo utilizó la Bolsa de Bogotá, una técnica desarrollada por el cirujano colombiano Dr. Oswaldo Borraez en 1984.
Consiste en cubrir temporalmente la cavidad abdominal con un plástico estéril, suturado a la piel, lo que permite preservar el espacio intraabdominal y evitar el síndrome compartimental.

“Antes, cerrar el abdomen a toda costa era símbolo de buena cirugía. Pero eso mataba a pacientes por la presión intraabdominal. La Bolsa de Bogotá cambió la historia del trauma”, destaca el Dr. Rodríguez.

La técnica evita la compresión de los órganos, mejora la perfusión y facilita el acceso rápido para reintervenciones una vez que el paciente se estabiliza metabólicamente. En casos menos críticos, puede usarse un sistema de vacío (vac dressing), pero la bolsa de Bogotá sigue siendo el método de elección en situaciones extremas.

Lecciones del caso: la hora dorada y la realidad del sistema

A pesar de las intervenciones rápidas y precisas, la paciente falleció por shock hipovolémico y acidosis severa. El Dr. Rodríguez subraya que el desenlace estuvo determinado por el retraso en el traslado al Centro de Trauma.

“En Estados Unidos, el 95% de los pacientes de trauma llega dentro de la primera hora. En Puerto Rico, muchos llegan tres, cuatro o cinco horas después. Y esas horas son la diferencia entre la vida y la muerte.”

El daño celular causado por la falta de oxigenación prolongada —resultado del metabolismo anaeróbico y de la acidosis— es, en muchos casos, irreversible, aunque se controle el sangrado y se reemplace el volumen perdido.

Más allá del quirófano: el trauma como lección sistémica

El caso resalta la importancia de fortalecer la red de atención prehospitalaria en Puerto Rico. El retraso en la atención inicial sigue siendo uno de los principales factores de mortalidad evitable en pacientes con trauma abdominal penetrante.

“Podemos tener el mejor equipo y hacer la cirugía perfecta, pero si el paciente llega tres horas tarde, estamos luchando contra el reloj”, concluye el Dr. Rodríguez.

🧩 Lecciones clave

  1. En el trauma abdominal penetrante, el tiempo de traslado es determinante para la supervivencia.
  2. El manejo inicial sigue la secuencia ABCDE, pero la prioridad es controlar el sangrado.
  3. La cirugía de control de daños busca salvar la vida, no cerrar el abdomen.
  4. La Bolsa de Bogotá previene el síndrome compartimental y permite un cierre posterior seguro.
  5. El fortalecimiento del sistema prehospitalario es clave para reducir las muertes evitables por trauma en Puerto Rico.

 

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Manejo inicial del trauma: cómo aplicar el ABCDE paso a paso en la Unidad Estabilizadora

El primer minuto que puede salvar una vida

Cuando un paciente politraumatizado llega a la Unidad Estabilizadora, cada segundo cuenta. En ese escenario, donde la adrenalina domina y las decisiones se toman en cuestión de segundos, el método ABCDE se convierte en la brújula que guía a todo profesional de trauma.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico, sobre cómo aplicar el ABCDE de manera sistemática y efectiva. Escúchalo completo aquí:

El ABCDE: una guía que salva vidas

El protocolo ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability, Exposure/Environment) fue establecido por el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos como el método estándar para evaluar y estabilizar a los pacientes con trauma.

“Esta secuencia aumenta la sobrevida. No es casualidad: las causas más frecuentes de muerte temprana por trauma están directamente relacionadas con problemas en la vía aérea, la ventilación o la circulación”, explica el Dr. Rodríguez.

Cada letra representa una prioridad vital:

  • A – Airway (Vía aérea): asegurar que el paciente pueda respirar, eliminar obstrucciones o considerar intubación.
  • B – Breathing (Ventilación): garantizar oxigenación adecuada con presión positiva.
  • C – Circulation (Circulación): controlar hemorragias, establecer acceso venoso y transfundir sangre de forma temprana.
  • D – Disability (Estado neurológico): evaluar la respuesta neurológica.
  • E – Exposure/Environment: retirar la ropa para una evaluación completa y prevenir la hipotermia.

El orden puede variar solo ante lesiones que amenacen la vida de forma inmediata, como neumotórax a tensión o hemorragias masivas, en las que el control del sangrado debe preceder a cualquier otra intervención.

A, B y C: las tres prioridades críticas

El A y el B son las causas de muerte más rápidas y prevenibles. Una vía aérea obstruida o una ventilación inadecuada requiere acción inmediata: succión de sangre o secreciones, intubación endotraqueal y ventilación asistida con ambú y oxígeno al 100%.

Luego llega la C, donde se concentra la mayoría de los errores.

“El paciente con trauma muere por sangrado. La sangre no puede esperar”, enfatiza el Dr. Rodríguez.

El manejo circulatorio inicia con un litro de solución salina o de Ringer lactato, pero la transfusión temprana de sangre es clave. Si el paciente no responde, se activa el protocolo de transfusión masiva, lo que implica bajar unidades de sangre y plasma desde el banco.

El uso de la sonografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) permite detectar rápidamente sangrado abdominal, neumotórax o taponamiento cardíaco —tres diagnósticos que ningún cirujano de trauma puede pasar por alto.

Equipo multidisciplinario del Centro de Trauma de Puerto Rico aplica el protocolo ABCDE durante la evaluación inicial de un paciente en la Unidad Estabilizadora.
El protocolo ABCDE guía el manejo inicial del paciente de trauma, permitiendo al equipo clínico actuar con orden, coordinación y calma en los primeros minutos críticos.

REBOA y control de daños: comprar tiempo, salvar vidas

Cuando el sangrado persiste a pesar de las medidas iniciales, el equipo puede utilizar el catéter REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta). Este dispositivo se inserta por la arteria femoral y se infla para detener temporalmente el flujo sanguíneo distal, ganando tiempo hasta llegar a la sala de operaciones.

En el quirófano, la estrategia cambia a Damage Control Surgery (cirugía de control de daños): intervenir únicamente lo necesario para detener el sangrado, controlar la contaminación y estabilizar la fisiología del paciente.

“Si el cirujano de trauma está nervioso, preocúpate. La calma y el control mental son tan importantes como la técnica”, comenta el Dr. Rodríguez.

El objetivo no es cerrar todas las lesiones de inmediato, sino evitar la “tríada letal” del trauma: acidosis, hipotermia y coagulopatía, condiciones que duplican la mortalidad si no se corrigen a tiempo.

La calma también se entrena

Para los estudiantes y residentes, la Unidad Estabilizadora puede parecer un caos controlado. Pero el entrenamiento mental es tan vital como el clínico.
María Elisa comparte su método: visualizar el escenario antes de cada turno.

“Me imagino dónde estaré, qué haré y cómo me moveré. Así, cuando llega el momento real, mi mente ya ha estado ahí.”

La práctica deliberada, la comunicación constante con enfermería y la confianza en el equipo reducen la ansiedad y mejoran la respuesta. La disciplina mental —recordar el ABCDE incluso en medio del estrés— garantiza que cada acción tenga un propósito.

Más allá del protocolo

El Dr. Rodríguez lo resume con sabiduría:

“Cada decisión en trauma es una carrera contra el tiempo. Pero la serenidad salva más que la prisa. Si sigues el ABCDE, aunque el resultado no sea perfecto, sabrás que hiciste lo correcto.”

El manejo inicial de trauma es tanto un ejercicio técnico como emocional: requiere precisión, comunicación y temple. El ABCDE no es solo un algoritmo; es una forma de pensar bajo presión y una herramienta para mantener el control cuando la vida del paciente depende de segundos.

🧩 Lecciones clave

  • El ABCDE organiza la evaluación y prioriza las intervenciones que salvan vidas.
  • La transfusión temprana de sangre es crucial para los pacientes en shock hemorrágico.
  • El sonograma FAST es esencial en la evaluación inicial.
  • El REBOA y la cirugía de control de daños compran tiempo valioso.
  • La calma, la práctica y el trabajo en equipo son tan importantes como la técnica quirúrgica.

 

Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.

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