Cómo obtener un consentimiento informado correcto: guía legal para cirugía y trauma

Con la colaboración de la Lcda. Nicolle Camilo, abogada de SIMED

Consentir no es firmar: es comprender

En trauma y cirugía, hay decisiones que se toman con rapidez, pero eso no elimina un deber esencial: obtener el consentimiento informadoEn Puerto Rico, los tribunales han reiterado que el médico tiene la obligación de obtenerlo antes de cualquier tratamiento o intervención quirúrgica, salvo circunstancias excepcionales, como emergencias o estados psicológicos de aprehensión del paciente.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera conversa con la Lcda. Nicolle Camilo en la sección Hablando Legal (auspiciada por SIMED, líder en seguro de impericia médica), para aclarar qué exige la ley, qué información debe discutirse y cómo documentar correctamente el proceso.

¿Qué es el consentimiento informado en Puerto Rico?

Según la Lcda. Camilo, el consentimiento informado parte de un principio mayor: el derecho constitucional de toda persona a decidir libremente sobre su cuerpo. Por eso, no basta con obtener un “sí” superficial.

El consentimiento informado requiere que el paciente reciba la información indispensable para entender:

  • La naturaleza del procedimiento o tratamiento
  • Sus beneficios
  • Sus riesgos razonablemente previsibles
  • Posibles complicaciones
  • Alternativas disponibles
  • Y los riesgos probables de no tratarse

Dicho de forma simple: el consentimiento informado pone al paciente en condiciones de tomar una decisión inteligente e informada.

Los riesgos de tratar el consentimiento como “solo un papel”

La Dra. Barrera lo pregunta de frente: ¿es solo una firma o un proceso de comunicación?

La respuesta es clara: es un proceso de orientación y comunicación. La firma importa, pero es la evidencia final de una conversación que debió ocurrir con seriedad, claridad y oportunidad para hacer preguntas.

¿Cuánta información es suficiente?

Esta es una de las controversias más comunes. La jurisprudencia establece que el médico debe divulgar:

  • Riesgos razonablemente previsibles
  • Beneficios del procedimiento
  • Alternativas disponibles
  • Riesgos probables si el paciente decide no tratarse

No se trata de abrumar al paciente, sino de proporcionarle la información necesaria para decidir.

¿Qué NO tiene que incluirse?

La Lcda. Camilo enfatiza algo importante: bajo ninguna circunstancia el médico está obligado a informar sobre riesgos que sean:

  • Remotos
  • Hipotéticos
  • O que hayan ocurrido en pocas ocasiones

El estándar no es “informar absolutamente todo lo imaginable”, sino lo previsible.

¿Cómo discernir si un riesgo es remoto o previsible?

La guía práctica que ofrece Camilo es esta pregunta clínica-legal:

Si yo no doy esta información, ¿era exigible prever que el paciente tomara una decisión distinta?

Además, señala que muchos hospitales y oficinas ya cuentan con documentos de consentimiento robustos, “requisitos probados”, que recogen información clave. Aun así, el documento no sustituye la conversación.

Cuando se alega falta de consentimiento: lo que hay que probar

Si un paciente alega que no fue informado adecuadamente, no basta con decir “no me informaron”. Para que haya un caso, debe conectarse con el daño alegado.

Camilo explica que debe presentarse evidencia sobre:

  • Cuáles eran las normas aplicables de consentimiento informado para ese caso y especialidad
  • Que la falta de divulgación fue lo que causó el daño reclamado

Los 3 elementos esenciales para evaluar si faltó consentimiento informado

Camilo resume los puntos clave:

  1. Si el médico tenía el deber de divulgar esa información
  2. Si divulgarla hubiera llevado al paciente a tomar una decisión distinta
  3. Si el daño alegado fue causado por esa falta de divulgación

En otras palabras: deber, decisión distinta, relación causal con el daño.

Buenas prácticas: cuándo y cómo debe tomarse el consentimiento

Además de tener un documento bien preparado y firmado, Camilo insiste en el punto central:

  • El consentimiento informado es un proceso de comunicación
  • Es el momento ideal para aclarar dudas
  • Lo ideal es trabajarlo en la oficina, no justo “en la puerta del quirófano”
  • En el hospital puede firmarse otro consentimiento por protocolo, pero la conversación clave debe ocurrir antes
Profesional de la salud explica información clínica a un paciente mientras revisan un documento, como parte del proceso de consentimiento informado.
El consentimiento informado no es solo una firma: es una conversación clara, documentada y centrada en el paciente que protege tanto al médico como a la persona atendida.

Autonomía del paciente: aunque el médico no esté de acuerdo

La Dra. Barrera comparte una realidad frecuente: el paciente puede tomar una decisión que el médico no tomaría para sí mismo.

Su enfoque:

  • Explicar por qué se recomienda el procedimiento
  • Asegurar que la información esté completa y clara
  • Y si el paciente decide no seguir la recomendación, respetar su autonomía

Camilo añade que, si el paciente rechaza tras ser informado, eso puede convertirse en la mejor defensa del médico: el paciente tuvo riesgos, beneficios, alternativas y consecuencias sobre la mesa.

Cuando el paciente rechaza: “Informed Refusal”

Un punto clave del episodio: cuando el paciente rechaza un tratamiento, debe documentarse de manera formal.

  • Muchos hospitales tienen documento de Informed Refusal
  • Debe constar la firma (cuando aplique)
  • Y, sobre todo, debe constar en el récord que:
    • el paciente fue informado
    • y aun así rechazó

Caso clínico: consentimiento en paciente intubado y familia con estatus legal complejo

La Dra. Barrera presenta un escenario real: paciente consciente, siguiendo comandos, pero intubado y sin poder verbalizar. La pareja presente no es cónyuge legal. Hay hijos que visitan ocasionalmente.

Camilo explica la recomendación general:

  • Lo ideal es que firme el paciente si está consciente y capaz
  • Si no puede, legalmente correspondería a los hijos (en ese caso)
  • Si no están los hijos, puede considerarse la pareja como familiar, pero el orden legal es importante

En el caso, el equipo tomó una ruta “go safe”:

  • Huella digital del paciente (por debilidad para firmar)
  • Consentimiento discutido también con la pareja
  • Llamaron a los hijos y firmaron en el mismo documento

Camilo valida la decisión: ante la duda, “cubrir todas las bases” y dejar evidencia de que el paciente y familiares estuvieron informados y de acuerdo.

¿Quién decide cuando el paciente no puede?

Camilo explica una línea sucesora en términos generales y añade un punto clave: si existe un documento de instrucciones (juramentado ante notario) con las decisiones del paciente, se debe seguir.

También indica que, en contextos de sucesión, los hijos y el cónyuge legal están en el mismo nivel; si no está el cónyuge, entonces los hijos, luego los padres, luego los hermanos. En la práctica clínica, cuando hay cónyuge legal, este suele ser el primer recurso para decisiones médicas, salvo instrucciones previas del paciente.

🧩 Lecciones clave

  1. El consentimiento informado es un deber legal basado en el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
  2. No es solo una firma: es un proceso de comunicación y orientación.
  3. Se divulgan los riesgos previsibles, los beneficios, las alternativas y las consecuencias de no tratarse.
  4. No se requiere informar sobre riesgos remotos o hipotéticos.
  5. Si el paciente rechaza, deben documentarse el Informed Refusal y la conversación en el récord.
  6. En casos complejos, “go safe”: documentar bien y obtener el consentimiento del paciente y del orden familiar correspondiente.

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Los cirujanos de trauma: decisiones en segundos, entrenamiento de por vida y un equipo que nunca duerme

Con la participación de la Dra. Nidia de Soto y el Dr. Marcos Salgado, cirujanos del Centro de Trauma de Puerto Rico, junto al Dr. Pablo Rodríguez Ortiz

Mientras Puerto Rico duerme, el Centro de Trauma está despierto

El trauma no avisa. No da cita. No espera a que el paciente pueda “escoger hospital” ni a que el equipo tenga tiempo para consultar un libro. Por eso, cuando ocurre una emergencia severa, el Centro de Trauma de Puerto Rico opera en un estado de alerta constante: 24/7, con decisiones que se toman en segundos y consecuencias que pueden cambiar una vida completa.

En este episodio especial de Hablemos de Trauma, compartimos segmentos de un live de la Fundación Asistencia Centro de Trauma con dos cirujanos de trauma, la Dra. Nidia de Soto y el Dr. Marcos Salgado, junto al Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma. La conversación ofrece una mirada humana y clínica a la profesión: desde qué los llevó a escoger esta especialidad hasta cómo se forman, qué tecnología utilizan y cómo manejan la carga emocional de ver la vida y la muerte tan de cerca.

¿Por qué alguien elige la cirugía de trauma?

La Dra. De Soto lo describe como una vocación que venía “de antes”, incluso sin saberlo: la curiosidad por los accidentes, la urgencia de ayudar, la atracción por actuar rápido cuando algo ocurre. Su punto de quiebre fue claro: entrar a la estabilizadora durante las rotaciones y reconocer, sin dudas, que ese era su lugar.

El Dr. Salgado cuenta una ruta distinta: entró a medicina pensando en medicina de familia, hasta que una rotación en trauma lo transformó. Le impactaron el nivel de conocimiento del equipo, la intensidad quirúrgica, y un elemento que a veces se pasa por alto: el humanismo.

También se llevó una frase que, para él, resume la esencia del trauma:

En trauma, “lo vamos a resolver aquí con lo que hay”, porque no hay tiempo.

El trauma exige compromiso con el presente. No hay margen para postergar.

Retrato profesional de la Dra. Nydia De Soto Cordero, médica especialista que participó como invitada en el episodio 11 del podcast Hablemos de Trauma.
Dra. Nydia De Soto Cordero, especialista invitada en el episodio 11 de Hablemos de Trauma, donde se discuten temas clave para la práctica clínica y el manejo del paciente.

Trauma: decisiones inmediatas, precisión absoluta

El Dr. Rodríguez lo explica de forma directa: muchas especialidades permiten evaluar con calma, revisar la literatura o buscar segundas opiniones. En el trauma, la respuesta tiene que ser inmediata.

Las decisiones deben ser:

  • precisas
  • contundentes
  • con mínimo margen de error

Esa presión constante es una de las razones por las que los cirujanos de trauma nunca dejan de estudiar: cursos, simposios, educación continua y discusiones de casos. En su práctica, el aprendizaje no es opcional: es parte del deber.

¿Cómo se entrena un cirujano de trauma?

La formación especializada suele incluir entrenamiento en cirugía de cuidado crítico, con exposición a trauma dependiendo del programa.

  • El Dr. Salgado completó su entrenamiento en cuidados críticos quirúrgicos en Dallas (Methodist Medical Center), con experiencia en tecnologías avanzadas como ECMO.
  • La Dra. De Soto se entrenó en Cooper University Hospital (Camden, New Jersey), eligiendo un centro con una alta incidencia de trauma penetrante, más cercano a la realidad puertorriqueña. Su programa combinaba trauma y cuidado crítico en un año intenso, con siete guardias al mes.

En ambos casos, el objetivo fue regresar “lo más listos posible” a Puerto Rico.

Tecnología que salva vidas en el Centro de Trauma

El trauma moderno requiere destreza clínica… y también recursos. El Dr. Rodríguez explica que, para operar como Centro de Trauma de nivel 1, hay que contar con tecnologías comparables a las de centros líderes.

Entre las tecnologías discutidas se destacan:

REBOA: controlar sangrado sin abrir el pecho

La Dra. De Soto describe el contraste con el pasado: antes, ante un sangrado extremo, la única opción era una incisión torácica extensa para pinzar la aorta. Hoy, el REBOA permite acceder por la ingle con un catéter y ocluir la aorta con un balón, parcial o totalmente, para ganar tiempo.

Compartió un caso que la marcó: una paciente con sangrado severo llegó en choque hemorrágico. Con el REBOA preparado, inflaron el balón en el momento crítico y lograron estabilizarlo, controlando el sangrado y evitando un desenlace fatal.

TEG: transfundir con precisión

Retrato profesional del Dr. Marcos Salgado, médico especialista invitado en el episodio 11 del podcast Hablemos de Trauma.
Dr. Marcos Salgado, invitado del episodio 11 de Hablemos de Trauma, aportando su experiencia clínica a la conversación educativa del programa.

El Dr. Salgado explica la tromboelastografía (TEG) como una herramienta que permite medir en tiempo real la coagulación del paciente. Esto ayuda a refinar qué productos necesita (plasma, plaquetas, crioprecipitado, factores), especialmente después de controlar el sangrado quirúrgico.

Además, es útil en pacientes mayores o con anticoagulación, donde puede ser necesario revertir la anticoagulación ante sangrados graves, como en el trauma craneal.

ECMO: tecnología avanzada en el horizonte

El Dr. Rodríguez menciona que el equipo ha estado ampliando la capacitación y las certificaciones, con planes de integrar ECMO como parte de la evolución tecnológica del Centro de Trauma.

Donación de sangre: un recurso que no se puede improvisar

La conversación también refuerza una realidad práctica: el trauma consume sangre diariamente, a menudo en grandes cantidades. Por eso, las sangrías de la Fundación son un componente esencial del sistema.

También se aclaró un punto importante para familiares y la comunidad: siempre se le da al paciente lo que haya disponible, independientemente de si la familia dona o no. Donar ayuda para sostener el recurso para todos.

Lesiones tardías: por qué “me siento bien” no siempre significa “estoy bien”

No todas las lesiones son evidentes de inmediato. La Dra. De Soto y el Dr. Salgado explican que algunas lesiones requieren estudios de imagen para su detección y que existen casos de sangrado tardío, especialmente en personas anticoaguladas o en lesiones que inicialmente parecían estables.

La recomendación general que se desprende del episodio es: ante un accidente significativo, evaluarse en un centro con capacidad completa, porque si surge una complicación, el tiempo importa.

La parte que casi nadie ve: familia, emociones y salud mental

El episodio también abre una ventana a la vida personal de los cirujanos de trauma.

La Dra. de Soto habla de la importancia del apoyo en casa y de proteger a su familia del peso emocional del trabajo. El Dr. Salgado comparte cómo ha encontrado espacios para procesar pérdidas y catástrofes: conversaciones con familiares médicos, silencios necesarios y reuniones con residentes después de casos difíciles para reflexionar, aprender y sanar.

Ambos coinciden en algo: uno de los mayores apoyos es el propio equipo. Compañeros que entienden porque viven lo mismo.

El Dr. Salgado también comparte una reflexión personal: estar tan cerca de la muerte puede cambiar la manera de ver la vida y reconocer que no todo está en las manos del médico.

Trauma es equipo

Aunque el cirujano toma decisiones críticas, el episodio insiste en una verdad esencial: el trauma no lo salva una sola persona. Enfermería, técnicos, terapistas respiratorios, residentes y especialistas sostienen el proceso en su totalidad.

Como resume el Dr. Rodríguez: se trata de profesionales que trabajan cerca de la muerte todos los días… y aun así, se levantan para hacerlo otra vez, por la vida del próximo paciente.

🧩 Lecciones clave

  1. El trauma exige respuestas inmediatas y decisiones sin margen de error.
  2. La formación en trauma requiere entrenamiento constante y educación continua.
  3. Tecnologías como REBOA y TEG han transformado el manejo del sangrado severo.
  4. La donación de sangre es vital para mantener la capacidad de respuesta del sistema.
  5. La salud mental y el apoyo del equipo son parte esencial de la práctica de trauma.

Trauma por motora: manejo paso a paso desde la estabilizadora hasta el quirófano

Con la colaboración del Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico

Un caso real que enseña más que un libro

Cada paciente de trauma cuenta una historia clínica, pero también una historia de decisiones. En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera y el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz analizan paso a paso el manejo de un paciente de 19 años con trauma abdominal por accidente de motora, desde su llegada a la Unidad Estabilizadora hasta la intervención quirúrgica. Escucha el episodio completo aquí:

Más allá del caso, la discusión ilustra cómo aplicar el ABCDE, el eFAST y las decisiones de control quirúrgico en tiempo real.

El contexto: una epidemia silenciosa en Puerto Rico

Los accidentes de motocicleta se han convertido en una de las principales causas de trauma severo en adultos jóvenes. A diferencia de un conductor protegido por cinturón y bolsas de aire, el motociclista está completamente expuesto.

“El riesgo de daño severo aumenta hasta 300 veces. En una motora, el cuerpo es el chasis”, explica el Dr. Rodríguez.

En este caso, el paciente fue trasladado directamente desde la escena, lo que redujo el tiempo crítico de manejo prehospitalario. Llegó hipotenso y con trauma craneal, sin responder a estímulos verbales.

A: Vía aérea asegurada con RSI

El equipo identificó de inmediato un Glasgow Coma Scale inferior a 8, lo que indicó la necesidad de intubación endotraqueal con secuencia rápida (RSI).
La Dra. Barrera explica:

“Un paciente con Glasgow menor de 8 no puede proteger su vía aérea. La prioridad es asegurar la oxigenación y la ventilación.”

Se utilizó etomidato como sedante y succinilcolina como agente paralizante, siguiendo el protocolo de RSI. El equipo verificó la correcta intubación mediante capnografía colorimétrica y auscultación bilateral.

El Dr. Rodríguez enfatiza la importancia de este paso:

“Si los sonidos disminuyen en el lado izquierdo, revisa la profundidad del tubo. Puede que esté en el bronquio derecho.”

B y C: Evaluar la ventilación y controlar la circulación

Con la vía aérea asegurada, se continuó con la evaluación del ABCDE. La ventilación se confirmó efectiva y se descartó inicialmente un neumotórax a tensión.

El paciente permanecía hipotenso, por lo que se administraron líquidos intravenosos y se realizó una transfusión de sangre temprana, siguiendo el principio de resucitación con hemoderivados en trauma.

“El paciente con trauma no muere por falta de solución salina. Muere por sangrado no controlado”, recalca el Dr. Rodríguez.

eFAST: la herramienta que guía la decisión

El equipo realizó un eFAST (Extended Focused Assessment with Sonography for Trauma) para identificar las causas del shock. Los hallazgos fueron claros:

  • Líquido libre en los cuadrantes superior derecho e izquierdo (Morrison y esplenorrenal).
  • Pleuras móviles, sin evidencia de neumotórax.
  • Sin taponamiento cardíaco.

La presencia de líquido en un paciente inestable constituye una indicación inmediata de laparotomía exploratoria.

“El eFAST positivo en un paciente hipotenso no espera a la CT. Va directo a sala,” señala el Dr. Rodríguez.

Equipo médico traslada de urgencia a un paciente por los pasillos del hospital tras un accidente de motora, reflejando el manejo coordinado del trauma desde la estabilizadora hasta el quirófano.
En el trauma por motora, el tiempo es determinante. La coordinación del equipo y la rapidez en la toma de decisiones permiten avanzar del ABCDE al quirófano en cuestión de minutos.

En sala: control de daños y esplenectomía

Durante la cirugía, el equipo encontró dos litros de sangre libre y una rotura esplénica. Se realizó una esplenectomía total, lo que permitió controlar el sangrado y estabilizar al paciente sin necesidad de REBOA.

“En este caso, no hubo tiempo que perder. La decisión fue abrir rápido, controlar el sangrado y cerrar seguro,” explica el Dr. Rodríguez.

La cirugía fue un ejemplo clásico de manejo de trauma romo abdominal con sangrado activo, en contraste con el trauma penetrante discutido en episodios previos.

Lecciones del caso: rapidez, juicio y colaboración

La clave de este caso fue la rapidez en la toma de decisiones. El paciente llegó a tiempo, fue intubado correctamente, diagnosticado mediante eFAST y operado sin retrasos.

“La diferencia entre este caso y el trauma penetrante del episodio anterior es el factor del tiempo. Este paciente llegó temprano, y eso salvó su vida,” resume la Dra. Barrera.

El Dr. Rodríguez también destacó el valor de la colaboración interdisciplinaria, especialmente con la radiología intervencional, en casos estables en los que puede considerarse la embolización esplénica como alternativa al manejo quirúrgico.

Una lección para estudiantes y residentes

El manejo de trauma no es solo aplicar algoritmos; es leer la situación, priorizar y decidir bajo presión. El aprendizaje clínico ocurre en tiempo real, con pacientes que no se parecen a los de los libros.

“Lo que discutimos aquí son años de experiencia concentrados en minutos. Aprender de estos casos te permite evitar errores que otros ya cometieron”, concluye el Dr. Rodríguez.

🧩 Lecciones clave

  1. Asegurar la vía aérea con RSI en pacientes con Glasgow ≤ 8.
  2. Evaluar la ventilación y descartar neumotórax antes de proceder al siguiente paso.
  3. FAST positivo + hipotensión = laparotomía inmediata.
  4. En el trauma romo, el bazo es el órgano más frecuentemente lesionado.
  5. La colaboración con la radiología intervencional puede evitar cirugías innecesarias en casos estables.

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Manejo inicial del trauma: cómo aplicar el ABCDE paso a paso en la Unidad Estabilizadora

El primer minuto que puede salvar una vida

Cuando un paciente politraumatizado llega a la Unidad Estabilizadora, cada segundo cuenta. En ese escenario, donde la adrenalina domina y las decisiones se toman en cuestión de segundos, el método ABCDE se convierte en la brújula que guía a todo profesional de trauma.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico, sobre cómo aplicar el ABCDE de manera sistemática y efectiva. Escúchalo completo aquí:

El ABCDE: una guía que salva vidas

El protocolo ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability, Exposure/Environment) fue establecido por el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos como el método estándar para evaluar y estabilizar a los pacientes con trauma.

“Esta secuencia aumenta la sobrevida. No es casualidad: las causas más frecuentes de muerte temprana por trauma están directamente relacionadas con problemas en la vía aérea, la ventilación o la circulación”, explica el Dr. Rodríguez.

Cada letra representa una prioridad vital:

  • A – Airway (Vía aérea): asegurar que el paciente pueda respirar, eliminar obstrucciones o considerar intubación.
  • B – Breathing (Ventilación): garantizar oxigenación adecuada con presión positiva.
  • C – Circulation (Circulación): controlar hemorragias, establecer acceso venoso y transfundir sangre de forma temprana.
  • D – Disability (Estado neurológico): evaluar la respuesta neurológica.
  • E – Exposure/Environment: retirar la ropa para una evaluación completa y prevenir la hipotermia.

El orden puede variar solo ante lesiones que amenacen la vida de forma inmediata, como neumotórax a tensión o hemorragias masivas, en las que el control del sangrado debe preceder a cualquier otra intervención.

A, B y C: las tres prioridades críticas

El A y el B son las causas de muerte más rápidas y prevenibles. Una vía aérea obstruida o una ventilación inadecuada requiere acción inmediata: succión de sangre o secreciones, intubación endotraqueal y ventilación asistida con ambú y oxígeno al 100%.

Luego llega la C, donde se concentra la mayoría de los errores.

“El paciente con trauma muere por sangrado. La sangre no puede esperar”, enfatiza el Dr. Rodríguez.

El manejo circulatorio inicia con un litro de solución salina o de Ringer lactato, pero la transfusión temprana de sangre es clave. Si el paciente no responde, se activa el protocolo de transfusión masiva, lo que implica bajar unidades de sangre y plasma desde el banco.

El uso de la sonografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) permite detectar rápidamente sangrado abdominal, neumotórax o taponamiento cardíaco —tres diagnósticos que ningún cirujano de trauma puede pasar por alto.

Equipo multidisciplinario del Centro de Trauma de Puerto Rico aplica el protocolo ABCDE durante la evaluación inicial de un paciente en la Unidad Estabilizadora.
El protocolo ABCDE guía el manejo inicial del paciente de trauma, permitiendo al equipo clínico actuar con orden, coordinación y calma en los primeros minutos críticos.

REBOA y control de daños: comprar tiempo, salvar vidas

Cuando el sangrado persiste a pesar de las medidas iniciales, el equipo puede utilizar el catéter REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta). Este dispositivo se inserta por la arteria femoral y se infla para detener temporalmente el flujo sanguíneo distal, ganando tiempo hasta llegar a la sala de operaciones.

En el quirófano, la estrategia cambia a Damage Control Surgery (cirugía de control de daños): intervenir únicamente lo necesario para detener el sangrado, controlar la contaminación y estabilizar la fisiología del paciente.

“Si el cirujano de trauma está nervioso, preocúpate. La calma y el control mental son tan importantes como la técnica”, comenta el Dr. Rodríguez.

El objetivo no es cerrar todas las lesiones de inmediato, sino evitar la “tríada letal” del trauma: acidosis, hipotermia y coagulopatía, condiciones que duplican la mortalidad si no se corrigen a tiempo.

La calma también se entrena

Para los estudiantes y residentes, la Unidad Estabilizadora puede parecer un caos controlado. Pero el entrenamiento mental es tan vital como el clínico.
María Elisa comparte su método: visualizar el escenario antes de cada turno.

“Me imagino dónde estaré, qué haré y cómo me moveré. Así, cuando llega el momento real, mi mente ya ha estado ahí.”

La práctica deliberada, la comunicación constante con enfermería y la confianza en el equipo reducen la ansiedad y mejoran la respuesta. La disciplina mental —recordar el ABCDE incluso en medio del estrés— garantiza que cada acción tenga un propósito.

Más allá del protocolo

El Dr. Rodríguez lo resume con sabiduría:

“Cada decisión en trauma es una carrera contra el tiempo. Pero la serenidad salva más que la prisa. Si sigues el ABCDE, aunque el resultado no sea perfecto, sabrás que hiciste lo correcto.”

El manejo inicial de trauma es tanto un ejercicio técnico como emocional: requiere precisión, comunicación y temple. El ABCDE no es solo un algoritmo; es una forma de pensar bajo presión y una herramienta para mantener el control cuando la vida del paciente depende de segundos.

🧩 Lecciones clave

  • El ABCDE organiza la evaluación y prioriza las intervenciones que salvan vidas.
  • La transfusión temprana de sangre es crucial para los pacientes en shock hemorrágico.
  • El sonograma FAST es esencial en la evaluación inicial.
  • El REBOA y la cirugía de control de daños compran tiempo valioso.
  • La calma, la práctica y el trabajo en equipo son tan importantes como la técnica quirúrgica.

 

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Equipo de médicos, residentes y estudiantes revisa la condición de una paciente hospitalizada durante una ronda clínica en el Centro de Trauma de Puerto Rico.

Rotar en trauma: 5 lecciones prácticas que todo estudiante y residente debe aprender

Aprendizaje entre la adrenalina y la empatía

Las rotaciones en cirugía de trauma son intensas. No solo por la complejidad de los casos, sino por la velocidad, la presión y la carga emocional que se vive día a día en el hospital. En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera comparte cinco lecciones esenciales que aprendió durante su rotación en el Centro de Trauma de Puerto Rico, pensadas para estudiantes y residentes que buscan fortalecer tanto su práctica clínica como su bienestar personal. Escúchalo aquí:

Aquí te resumimos las lecciones que nos compartió María Elisa:

1. Anótalo todo: la memoria no basta

En trauma, todo ocurre al mismo tiempo: una admisión en estabilizadora, un paciente en sala, una consulta urgente. En ese ritmo vertiginoso, la memoria es el peor aliado.
Llevar siempre una libreta, una hoja o una nota en el celular permite registrar cada dato importante: síntomas, alergias, medicamentos, decisiones del equipo. Esa información puede ser crucial horas más tarde, cuando la mente está en otra emergencia.

“Ahórrate tener que repetir historiales. Anótalo todo, aunque parezca trivial.”

La organización y documentación precisa no solo facilitan el trabajo clínico, sino que reflejan profesionalismo y compromiso con la seguridad del paciente.

2. Mantén una comunicación clara con el paciente

El tiempo escasea, pero un minuto de comunicación puede evitar horas de ansiedad. Explicar al paciente qué se le está haciendo, qué servicios lo evaluarán o cuánto puede demorar un procedimiento reduce la incertidumbre y mejora la cooperación.
Esa orientación humana, más allá de los tecnicismos, genera confianza y empatía.

“Darle ese toquecito de ‘cómo va todo’ puede cambiar la experiencia del paciente y la dinámica del equipo médico.”

Este rol puede ser especialmente valioso para los estudiantes, quienes disponen de más tiempo para conectar con el paciente y reforzar la comunicación del equipo.

3. Recuerda que eres parte de un equipo

El trauma no se maneja en solitario. En cada intervención convergen múltiples profesionales: cirujanos, enfermeros, residentes, estudiantes. Saber cuándo pedir ayuda, ofrecer apoyo o asumir tareas complementarias fortalece la eficiencia y la confianza del grupo.

“Los equipos que funcionan mejor son los que piensan más allá del yo. Cada miembro aporta fortalezas que complementan las del otro.”

Reconocer las habilidades de cada integrante y usarlas estratégicamente crea una dinámica colaborativa que repercute directamente en la calidad del cuidado al paciente.

4. Cuida tu cuerpo: come, duerme, organiza

Entre turnos prolongados, operaciones de madrugada y emergencias inesperadas, el autocuidado puede parecer un lujo. Pero en trauma, cuidarse es una destreza profesional.
María Elisa recomienda nunca estar sin merendar en el bolsillo y mantener rutinas de descanso y ejercicio.

“No somos robots. Cuando cuidamos nuestro cuerpo, funcionamos mejor, nos irritamos menos y tomamos mejores decisiones.”

Una buena alimentación, un sueño suficiente y la planificación personal son pilares invisibles de la práctica médica efectiva.

5. Haz pausas y chequeos mentales

El trauma puede ser emocionalmente desgastante. Ver pacientes en estados críticos, o perderlos pese al esfuerzo, deja huellas. Por eso, incorporar momentos de pausa y reflexión es esencial para prevenir el burnout.
Ya sea antes de salir del hospital o al llegar a casa, unos minutos de respiración o silencio pueden marcar la diferencia.

“Después de un código o un caso difícil, necesitamos respirar. Reconocer esa necesidad de pausa nos da fuerza para volver al otro día.”

Cuidar la mente es cuidar la vocación.

🩺 Ñapa: sé proactivo y voluntario

La rotación en trauma es una oportunidad para aprender haciendo. Ser proactivo —ofrecer ayuda en procedimientos, trasladar muestras, acompañar a pacientes— demuestra interés y fortalece la relación con los residentes.

“Lo peor que te pueden decir es que no. Pero si te dicen que sí, te llevas una experiencia que nunca olvidarás.”

Incluso las tareas pequeñas, como llevar resultados o apoyar en documentación, contribuyen al aprendizaje y a la fluidez del equipo.

Equipo de médicos, residentes y estudiantes revisa la condición de una paciente hospitalizada durante una ronda clínica en el Centro de Trauma de Puerto Rico.
Las rotaciones en trauma son espacios de aprendizaje clínico y humano, donde la observación, la comunicación con el paciente y el trabajo en equipo forman parte esencial de la formación médica.

Más allá del bisturí

Las lecciones de María Elisa Barrera son un recordatorio de que la excelencia técnica y la empatía no son opuestas. En un entorno tan exigente como el trauma, cuidar los detalles —desde una nota bien tomada hasta una palabra amable— puede marcar la diferencia entre un buen cuidado y un cuidado memorable.

🧩 Lecciones clave

  1. Documenta cada dato clínico relevante.
  2. Comunica con claridad y empatía.
  3. Trabaja en equipo: nadie se salva solo.
  4. Prioriza tu bienestar físico y mental.
  5. Sé proactivo: cada tarea suma al aprendizaje.

 

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