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Los cirujanos de trauma: decisiones en segundos, entrenamiento de por vida y un equipo que nunca duerme

Con la participación de la Dra. Nidia de Soto y el Dr. Marcos Salgado, cirujanos del Centro de Trauma de Puerto Rico, junto al Dr. Pablo Rodríguez Ortiz

Mientras Puerto Rico duerme, el Centro de Trauma está despierto

El trauma no avisa. No da cita. No espera a que el paciente pueda “escoger hospital” ni a que el equipo tenga tiempo para consultar un libro. Por eso, cuando ocurre una emergencia severa, el Centro de Trauma de Puerto Rico opera en un estado de alerta constante: 24/7, con decisiones que se toman en segundos y consecuencias que pueden cambiar una vida completa.

En este episodio especial de Hablemos de Trauma, compartimos segmentos de un live de la Fundación Asistencia Centro de Trauma con dos cirujanos de trauma, la Dra. Nidia de Soto y el Dr. Marcos Salgado, junto al Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma. La conversación ofrece una mirada humana y clínica a la profesión: desde qué los llevó a escoger esta especialidad hasta cómo se forman, qué tecnología utilizan y cómo manejan la carga emocional de ver la vida y la muerte tan de cerca.

¿Por qué alguien elige la cirugía de trauma?

La Dra. De Soto lo describe como una vocación que venía “de antes”, incluso sin saberlo: la curiosidad por los accidentes, la urgencia de ayudar, la atracción por actuar rápido cuando algo ocurre. Su punto de quiebre fue claro: entrar a la estabilizadora durante las rotaciones y reconocer, sin dudas, que ese era su lugar.

El Dr. Salgado cuenta una ruta distinta: entró a medicina pensando en medicina de familia, hasta que una rotación en trauma lo transformó. Le impactaron el nivel de conocimiento del equipo, la intensidad quirúrgica, y un elemento que a veces se pasa por alto: el humanismo.

También se llevó una frase que, para él, resume la esencia del trauma:

En trauma, “lo vamos a resolver aquí con lo que hay”, porque no hay tiempo.

El trauma exige compromiso con el presente. No hay margen para postergar.

Retrato profesional de la Dra. Nydia De Soto Cordero, médica especialista que participó como invitada en el episodio 11 del podcast Hablemos de Trauma.
Dra. Nydia De Soto Cordero, especialista invitada en el episodio 11 de Hablemos de Trauma, donde se discuten temas clave para la práctica clínica y el manejo del paciente.

Trauma: decisiones inmediatas, precisión absoluta

El Dr. Rodríguez lo explica de forma directa: muchas especialidades permiten evaluar con calma, revisar la literatura o buscar segundas opiniones. En el trauma, la respuesta tiene que ser inmediata.

Las decisiones deben ser:

  • precisas
  • contundentes
  • con mínimo margen de error

Esa presión constante es una de las razones por las que los cirujanos de trauma nunca dejan de estudiar: cursos, simposios, educación continua y discusiones de casos. En su práctica, el aprendizaje no es opcional: es parte del deber.

¿Cómo se entrena un cirujano de trauma?

La formación especializada suele incluir entrenamiento en cirugía de cuidado crítico, con exposición a trauma dependiendo del programa.

  • El Dr. Salgado completó su entrenamiento en cuidados críticos quirúrgicos en Dallas (Methodist Medical Center), con experiencia en tecnologías avanzadas como ECMO.
  • La Dra. De Soto se entrenó en Cooper University Hospital (Camden, New Jersey), eligiendo un centro con una alta incidencia de trauma penetrante, más cercano a la realidad puertorriqueña. Su programa combinaba trauma y cuidado crítico en un año intenso, con siete guardias al mes.

En ambos casos, el objetivo fue regresar “lo más listos posible” a Puerto Rico.

Tecnología que salva vidas en el Centro de Trauma

El trauma moderno requiere destreza clínica… y también recursos. El Dr. Rodríguez explica que, para operar como Centro de Trauma de nivel 1, hay que contar con tecnologías comparables a las de centros líderes.

Entre las tecnologías discutidas se destacan:

REBOA: controlar sangrado sin abrir el pecho

La Dra. De Soto describe el contraste con el pasado: antes, ante un sangrado extremo, la única opción era una incisión torácica extensa para pinzar la aorta. Hoy, el REBOA permite acceder por la ingle con un catéter y ocluir la aorta con un balón, parcial o totalmente, para ganar tiempo.

Compartió un caso que la marcó: una paciente con sangrado severo llegó en choque hemorrágico. Con el REBOA preparado, inflaron el balón en el momento crítico y lograron estabilizarlo, controlando el sangrado y evitando un desenlace fatal.

TEG: transfundir con precisión

Retrato profesional del Dr. Marcos Salgado, médico especialista invitado en el episodio 11 del podcast Hablemos de Trauma.
Dr. Marcos Salgado, invitado del episodio 11 de Hablemos de Trauma, aportando su experiencia clínica a la conversación educativa del programa.

El Dr. Salgado explica la tromboelastografía (TEG) como una herramienta que permite medir en tiempo real la coagulación del paciente. Esto ayuda a refinar qué productos necesita (plasma, plaquetas, crioprecipitado, factores), especialmente después de controlar el sangrado quirúrgico.

Además, es útil en pacientes mayores o con anticoagulación, donde puede ser necesario revertir la anticoagulación ante sangrados graves, como en el trauma craneal.

ECMO: tecnología avanzada en el horizonte

El Dr. Rodríguez menciona que el equipo ha estado ampliando la capacitación y las certificaciones, con planes de integrar ECMO como parte de la evolución tecnológica del Centro de Trauma.

Donación de sangre: un recurso que no se puede improvisar

La conversación también refuerza una realidad práctica: el trauma consume sangre diariamente, a menudo en grandes cantidades. Por eso, las sangrías de la Fundación son un componente esencial del sistema.

También se aclaró un punto importante para familiares y la comunidad: siempre se le da al paciente lo que haya disponible, independientemente de si la familia dona o no. Donar ayuda para sostener el recurso para todos.

Lesiones tardías: por qué “me siento bien” no siempre significa “estoy bien”

No todas las lesiones son evidentes de inmediato. La Dra. De Soto y el Dr. Salgado explican que algunas lesiones requieren estudios de imagen para su detección y que existen casos de sangrado tardío, especialmente en personas anticoaguladas o en lesiones que inicialmente parecían estables.

La recomendación general que se desprende del episodio es: ante un accidente significativo, evaluarse en un centro con capacidad completa, porque si surge una complicación, el tiempo importa.

La parte que casi nadie ve: familia, emociones y salud mental

El episodio también abre una ventana a la vida personal de los cirujanos de trauma.

La Dra. de Soto habla de la importancia del apoyo en casa y de proteger a su familia del peso emocional del trabajo. El Dr. Salgado comparte cómo ha encontrado espacios para procesar pérdidas y catástrofes: conversaciones con familiares médicos, silencios necesarios y reuniones con residentes después de casos difíciles para reflexionar, aprender y sanar.

Ambos coinciden en algo: uno de los mayores apoyos es el propio equipo. Compañeros que entienden porque viven lo mismo.

El Dr. Salgado también comparte una reflexión personal: estar tan cerca de la muerte puede cambiar la manera de ver la vida y reconocer que no todo está en las manos del médico.

Trauma es equipo

Aunque el cirujano toma decisiones críticas, el episodio insiste en una verdad esencial: el trauma no lo salva una sola persona. Enfermería, técnicos, terapistas respiratorios, residentes y especialistas sostienen el proceso en su totalidad.

Como resume el Dr. Rodríguez: se trata de profesionales que trabajan cerca de la muerte todos los días… y aun así, se levantan para hacerlo otra vez, por la vida del próximo paciente.

🧩 Lecciones clave

  1. El trauma exige respuestas inmediatas y decisiones sin margen de error.
  2. La formación en trauma requiere entrenamiento constante y educación continua.
  3. Tecnologías como REBOA y TEG han transformado el manejo del sangrado severo.
  4. La donación de sangre es vital para mantener la capacidad de respuesta del sistema.
  5. La salud mental y el apoyo del equipo son parte esencial de la práctica de trauma.

Bedside Manners en acción: del “idioma médico” a la comprensión real del paciente

Con la colaboración de la Dra. Beatriz Q. Vallejo, especialista en comunicación clínica y salud. Si quieres conocer más sobre el trabajo de la Dra. Beatriz Q. Vallejo, accede a Health Communications Gallery.

Comunicar también es intervenir

En la práctica médica, no basta con saber diagnosticar o tratar correctamente. La forma en que se comunica la información puede marcar la diferencia entre un paciente confundido y uno verdaderamente empoderado de su salud. En escenarios de trauma, donde el estrés y la incertidumbre dominan, el lenguaje médico puede convertirse en una barrera si no se traduce con intención y humanidad.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera conversa con la Dra. Beatriz Q. Vallejo sobre cómo transformar el “idioma médico” en mensajes comprensibles, éticos y efectivos, sin sacrificar la precisión clínica.

El riesgo de hablar solo en tecnicismos

El uso constante de lenguaje técnico con pacientes y familiares no es inocuo. Según explica la Dra. Vallejo, los tecnicismos generan múltiples riesgos:

  • Falta de comprensión que rompe la confianza entre el paciente y el equipo clínico.
  • Brechas éticas y legales, ya que un paciente que no comprende no puede otorgar un consentimiento informado válido.
  • Deterioro del sistema de apoyo cuando la familia no entiende qué ocurre ni cómo ayudar.
  • Impacto económico, asociado a errores, demandas y uso ineficiente de recursos de salud.

Hablar de forma compleja cuando se busca cercanía produce exactamente lo contrario: distancia, ansiedad y desconfianza.

El triángulo de la comunicación clínica

La Dra. Vallejo recuerda que la comunicación no se limita a las palabras. En el llamado triángulo de la comunicación, intervienen tres elementos:

  • Las palabras (7%)
  • El tono de voz (38%)
  • El lenguaje no verbal (55%)

Esto significa que el cuerpo, la postura, el contacto visual y la calma transmitida pesan más que el vocabulario. Un mensaje clínicamente correcto puede fracasar si el tono es brusco o si el cuerpo transmite prisa o desinterés.

Hablar en “arroz y habichuelas”

Para lograr una comprensión real, es necesario contextualizar el mensaje desde la experiencia del paciente. La Dra. Vallejo propone un ejercicio práctico: explicar los conceptos médicos como si se hablara con un estudiante de quinto grado.

Un ejemplo clásico es sustituir frases como “cálculo biliar de medio centímetro” por analogías cotidianas:

“Es como una piedrita del tamaño de un gandul que va bajando por un tubito y por eso duele.”

Este tipo de metáforas no banaliza la medicina; la hace accesible.

Numeracia y lenguaje sencillo

Muchos mensajes médicos están cargados de números: presión arterial, niveles de glucosa, probabilidades de éxito. Traducir esos números a conceptos cotidianos mejora la comprensión. Decir “la mitad de las personas responde bien” puede resultar más claro que “cinco de cada diez pacientes”.

La clave está en adaptar el mensaje sin perder su esencia clínica.

Paciente sentado en una camilla mientras un profesional de salud observa un monitor durante un procedimiento diagnóstico en una sala clínica.
Imagen ilustrativa: la evaluación clínica y el uso de tecnologías diagnósticas forman parte del cuidado seguro del paciente.

El teach-back: comprobar si me expliqué bien

Una herramienta fundamental es el teach-back, que no evalúa al paciente, sino al profesional. Consiste en pedir al paciente que explique con sus palabras lo que entendió:

“Para asegurarme de que lo expliqué bien, ¿cómo se lo dirías a un familiar?”

Si el paciente no puede explicarlo, el profesional vuelve a aclararlo. El objetivo es asegurar la comprensión antes de que el paciente tenga que tomar una decisión o recibir un tratamiento.

El poder del lenguaje no verbal

Cruzar los brazos, mirar el reloj, fruncir el ceño o hablar mientras se revisa el celular puede bloquear por completo la comunicación. En el trauma, proyectar calma es una intervención terapéutica.

Un cuerpo abierto, una postura al nivel del paciente y una mirada atenta refuerzan el mensaje verbal y disminuyen la ansiedad.

Educar sin paternalismo

Traducir el lenguaje médico no implica ocultar términos técnicos. Al contrario, nombrarlos y explicarlos empodera al paciente.

Decir:

“Esto se llama colelitiasis, que significa una piedra en la vesícula”

Abre la puerta a que el paciente reconozca ese término en futuras interacciones médicas y participe activamente en su cuidado.

Tecnología, ChatGPT y nuevas oportunidades

Lejos de ver la información en internet como una amenaza, la Dra. Vallejo la presenta como una oportunidad. Un paciente que llega informado demuestra interés por su salud.

La conversación cambia cuando el médico pregunta:

“Cuéntame qué aprendiste y lo vemos juntos.”

Ese enfoque transforma la relación en un proceso de acompañamiento, no de imposición.

Palabras que bloquean la comunicación

Algunas frases comunes pueden escalar la tensión y cerrar el diálogo:

  • “Tranquilícese”
  • “Esto pasa mucho”
  • “Ustedes llegaron tarde”
  • “No siguió las recomendaciones”

En momentos de crisis, el enfoque debe estar en lo que se hará ahora, no en asignar culpas.

Comunicación entre colegas: también importa

La comunicación no violenta no solo se aplica al trato de los pacientes. Entre colegas y en estructuras jerárquicas, el lenguaje puede afectar directamente la calidad del cuidado.

Cambiar “tú no hiciste” por “¿cómo podemos lograr esto juntos?” mantiene al paciente en el centro de la conversación.

Más que palabras: presencia

La Dra. Vallejo cierra con una imagen poderosa:
“Necesito que me escuches con los ojos.”

Practicar bedside manners es ejercitar un músculo que combina palabras, tono, cuerpo y conciencia. Comunicar bien no solo mejora la adherencia al tratamiento; humaniza la medicina y fortalece la práctica profesional.

🧩 Lecciones clave

  1. El lenguaje médico sin traducción crea brechas éticas y clínicas.
  2. La comprensión real del paciente forma parte del tratamiento.
  3. El tono y el lenguaje no verbal pesan más que las palabras.
  4. El teach-back asegura que el mensaje fue comprendido.
  5. Comunicar con humanidad protege tanto al paciente como al profesional.

Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.

Trauma abdominal por arma de fuego: manejo quirúrgico, control de daños y la Bolsa de Bogotá

Cuando los minutos definen la vida

En el trauma abdominal por arma de fuego, cada minuto cuenta. La velocidad con la que el paciente recibe atención especializada puede determinar si sobrevive o no. En este episodio de Hablemos de Trauma, la Dra. María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz sobre un caso real que ejemplifica la aplicación del ABCDE, el manejo de control de daños y el uso de la Bolsa de Bogotá, una técnica quirúrgica desarrollada para salvar vidas en escenarios extremos. Escucha el episodio completo aquí:

El caso: una paciente con múltiples disparos al abdomen

El caso presentado corresponde a una paciente con obesidad severa que llegó al Centro de Trauma tres horas después de haber recibido múltiples heridas de bala en el abdomen.

“Cuando llega, está hablando, pero hipotensa. Esa combinación es una señal de alarma inmediata”, comenta el Dr. Rodríguez.

La paciente había recibido sangre en el hospital inicial, pero su estado seguía deteriorando. El acceso venoso fue difícil debido a la obesidad, por lo que el equipo colocó un Cordis subclavio y procedió a intubarla mediante videolaringoscopia, la técnica de elección para el manejo avanzado de la vía aérea en trauma.

Una vez estabilizada parcialmente, se iniciaron transfusiones de sangre y se activó la sala de operaciones. Aunque se intentó utilizar el REBOA (catéter de oclusión endovascular de la aorta) para controlar el sangrado, no fue posible debido a la falta de acceso femoral. La paciente fue llevada de inmediato al quirófano.

En quirófano: control de daños en acción

Durante la laparotomía, el equipo encontró dos litros de sangre libre en el abdomen, un lóbulo hepático parcialmente amputado y una perforación del colon transverso con contenido fecal.

El primer paso fue paquear el abdomen para controlar el sangrado y estabilizar la hemodinamia del paciente.

“No toco nada hasta que anestesia me diga que el paciente mejora. Si sigue inestable, solo transfundimos y esperamos. Si mejora, entonces exploramos”, explica el Dr. Rodríguez.

Cuando la paciente mostró mejoría, se realizó la resección del segmento hepático afectado, el packing con guantes estériles para evitar el despegamiento de coágulos y la resección del colon transverso, sin reconstrucción inmediata, siguiendo la estrategia de Damage Control Surgery (cirugía de control de daños).

Esta técnica se enfoca en intervenir en lo esencial, controlar el sangrado y la contaminación y dejar el abdomen abierto para un cierre diferido cuando la fisiología del paciente se haya estabilizado.

Equipo quirúrgico del Centro de Trauma de Puerto Rico realiza una cirugía de emergencia aplicando técnicas de control de daños en un paciente con trauma abdominal.
La cirugía de control de daños prioriza salvar la vida del paciente: controlar el sangrado, estabilizar la fisiología y dejar el cierre definitivo para un segundo tiempo quirúrgico.

La Bolsa de Bogotá: una solución salvavidas

En lugar de cerrar el abdomen, el equipo utilizó la Bolsa de Bogotá, una técnica desarrollada por el cirujano colombiano Dr. Oswaldo Borraez en 1984.
Consiste en cubrir temporalmente la cavidad abdominal con un plástico estéril, suturado a la piel, lo que permite preservar el espacio intraabdominal y evitar el síndrome compartimental.

“Antes, cerrar el abdomen a toda costa era símbolo de buena cirugía. Pero eso mataba a pacientes por la presión intraabdominal. La Bolsa de Bogotá cambió la historia del trauma”, destaca el Dr. Rodríguez.

La técnica evita la compresión de los órganos, mejora la perfusión y facilita el acceso rápido para reintervenciones una vez que el paciente se estabiliza metabólicamente. En casos menos críticos, puede usarse un sistema de vacío (vac dressing), pero la bolsa de Bogotá sigue siendo el método de elección en situaciones extremas.

Lecciones del caso: la hora dorada y la realidad del sistema

A pesar de las intervenciones rápidas y precisas, la paciente falleció por shock hipovolémico y acidosis severa. El Dr. Rodríguez subraya que el desenlace estuvo determinado por el retraso en el traslado al Centro de Trauma.

“En Estados Unidos, el 95% de los pacientes de trauma llega dentro de la primera hora. En Puerto Rico, muchos llegan tres, cuatro o cinco horas después. Y esas horas son la diferencia entre la vida y la muerte.”

El daño celular causado por la falta de oxigenación prolongada —resultado del metabolismo anaeróbico y de la acidosis— es, en muchos casos, irreversible, aunque se controle el sangrado y se reemplace el volumen perdido.

Más allá del quirófano: el trauma como lección sistémica

El caso resalta la importancia de fortalecer la red de atención prehospitalaria en Puerto Rico. El retraso en la atención inicial sigue siendo uno de los principales factores de mortalidad evitable en pacientes con trauma abdominal penetrante.

“Podemos tener el mejor equipo y hacer la cirugía perfecta, pero si el paciente llega tres horas tarde, estamos luchando contra el reloj”, concluye el Dr. Rodríguez.

🧩 Lecciones clave

  1. En el trauma abdominal penetrante, el tiempo de traslado es determinante para la supervivencia.
  2. El manejo inicial sigue la secuencia ABCDE, pero la prioridad es controlar el sangrado.
  3. La cirugía de control de daños busca salvar la vida, no cerrar el abdomen.
  4. La Bolsa de Bogotá previene el síndrome compartimental y permite un cierre posterior seguro.
  5. El fortalecimiento del sistema prehospitalario es clave para reducir las muertes evitables por trauma en Puerto Rico.

 

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Manejo inicial del trauma: cómo aplicar el ABCDE paso a paso en la Unidad Estabilizadora

El primer minuto que puede salvar una vida

Cuando un paciente politraumatizado llega a la Unidad Estabilizadora, cada segundo cuenta. En ese escenario, donde la adrenalina domina y las decisiones se toman en cuestión de segundos, el método ABCDE se convierte en la brújula que guía a todo profesional de trauma.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico, sobre cómo aplicar el ABCDE de manera sistemática y efectiva. Escúchalo completo aquí:

El ABCDE: una guía que salva vidas

El protocolo ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability, Exposure/Environment) fue establecido por el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos como el método estándar para evaluar y estabilizar a los pacientes con trauma.

“Esta secuencia aumenta la sobrevida. No es casualidad: las causas más frecuentes de muerte temprana por trauma están directamente relacionadas con problemas en la vía aérea, la ventilación o la circulación”, explica el Dr. Rodríguez.

Cada letra representa una prioridad vital:

  • A – Airway (Vía aérea): asegurar que el paciente pueda respirar, eliminar obstrucciones o considerar intubación.
  • B – Breathing (Ventilación): garantizar oxigenación adecuada con presión positiva.
  • C – Circulation (Circulación): controlar hemorragias, establecer acceso venoso y transfundir sangre de forma temprana.
  • D – Disability (Estado neurológico): evaluar la respuesta neurológica.
  • E – Exposure/Environment: retirar la ropa para una evaluación completa y prevenir la hipotermia.

El orden puede variar solo ante lesiones que amenacen la vida de forma inmediata, como neumotórax a tensión o hemorragias masivas, en las que el control del sangrado debe preceder a cualquier otra intervención.

A, B y C: las tres prioridades críticas

El A y el B son las causas de muerte más rápidas y prevenibles. Una vía aérea obstruida o una ventilación inadecuada requiere acción inmediata: succión de sangre o secreciones, intubación endotraqueal y ventilación asistida con ambú y oxígeno al 100%.

Luego llega la C, donde se concentra la mayoría de los errores.

“El paciente con trauma muere por sangrado. La sangre no puede esperar”, enfatiza el Dr. Rodríguez.

El manejo circulatorio inicia con un litro de solución salina o de Ringer lactato, pero la transfusión temprana de sangre es clave. Si el paciente no responde, se activa el protocolo de transfusión masiva, lo que implica bajar unidades de sangre y plasma desde el banco.

El uso de la sonografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) permite detectar rápidamente sangrado abdominal, neumotórax o taponamiento cardíaco —tres diagnósticos que ningún cirujano de trauma puede pasar por alto.

Equipo multidisciplinario del Centro de Trauma de Puerto Rico aplica el protocolo ABCDE durante la evaluación inicial de un paciente en la Unidad Estabilizadora.
El protocolo ABCDE guía el manejo inicial del paciente de trauma, permitiendo al equipo clínico actuar con orden, coordinación y calma en los primeros minutos críticos.

REBOA y control de daños: comprar tiempo, salvar vidas

Cuando el sangrado persiste a pesar de las medidas iniciales, el equipo puede utilizar el catéter REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta). Este dispositivo se inserta por la arteria femoral y se infla para detener temporalmente el flujo sanguíneo distal, ganando tiempo hasta llegar a la sala de operaciones.

En el quirófano, la estrategia cambia a Damage Control Surgery (cirugía de control de daños): intervenir únicamente lo necesario para detener el sangrado, controlar la contaminación y estabilizar la fisiología del paciente.

“Si el cirujano de trauma está nervioso, preocúpate. La calma y el control mental son tan importantes como la técnica”, comenta el Dr. Rodríguez.

El objetivo no es cerrar todas las lesiones de inmediato, sino evitar la “tríada letal” del trauma: acidosis, hipotermia y coagulopatía, condiciones que duplican la mortalidad si no se corrigen a tiempo.

La calma también se entrena

Para los estudiantes y residentes, la Unidad Estabilizadora puede parecer un caos controlado. Pero el entrenamiento mental es tan vital como el clínico.
María Elisa comparte su método: visualizar el escenario antes de cada turno.

“Me imagino dónde estaré, qué haré y cómo me moveré. Así, cuando llega el momento real, mi mente ya ha estado ahí.”

La práctica deliberada, la comunicación constante con enfermería y la confianza en el equipo reducen la ansiedad y mejoran la respuesta. La disciplina mental —recordar el ABCDE incluso en medio del estrés— garantiza que cada acción tenga un propósito.

Más allá del protocolo

El Dr. Rodríguez lo resume con sabiduría:

“Cada decisión en trauma es una carrera contra el tiempo. Pero la serenidad salva más que la prisa. Si sigues el ABCDE, aunque el resultado no sea perfecto, sabrás que hiciste lo correcto.”

El manejo inicial de trauma es tanto un ejercicio técnico como emocional: requiere precisión, comunicación y temple. El ABCDE no es solo un algoritmo; es una forma de pensar bajo presión y una herramienta para mantener el control cuando la vida del paciente depende de segundos.

🧩 Lecciones clave

  • El ABCDE organiza la evaluación y prioriza las intervenciones que salvan vidas.
  • La transfusión temprana de sangre es crucial para los pacientes en shock hemorrágico.
  • El sonograma FAST es esencial en la evaluación inicial.
  • El REBOA y la cirugía de control de daños compran tiempo valioso.
  • La calma, la práctica y el trabajo en equipo son tan importantes como la técnica quirúrgica.

 

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Equipos multidisciplinarios en trauma: comunicación, expectativas y manejo de conflictos

El poder (y los retos) de trabajar en equipo

En el manejo del trauma, ningún profesional trabaja solo. Cirujanos, internistas, enfermeros, terapeutas, anestesiólogos y radiólogos conforman un ecosistema multidisciplinario en el que la comunicación efectiva puede salvar vidas… o entorpecer procesos.

En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera reflexiona sobre cómo mejorar la dinámica entre los diferentes servicios y equipos de salud, reconociendo que detrás de cada especialidad hay una meta común: el bienestar del paciente. Escuchalo completo aqui:

Aquí te resumimos algunas de las recomendaciones que nos compartió María Elisa:

1. Aceptar que el conflicto es parte del proceso

Colaborar con múltiples disciplinas médicas es un desafío cotidiano. Diferencias en prioridades, estilos de comunicación o métodos de trabajo pueden generar roces.

“Cada servicio tiene su propia meta para el paciente. El conflicto no siempre es algo malo: significa que todos luchan por su bienestar. Lo importante es cómo se maneja.”

El primer paso para mejorar estas interacciones es no tomar nada de forma personal. Reconocer que las tensiones suelen surgir de la pasión por cuidar bien al paciente ayuda a mantener una actitud profesional y orientada a soluciones.

2. Comunicar más (y mejor)

Uno de los errores más comunes entre servicios médicos es asumir que el otro ya entendió la información. Las brechas en la comunicación —especialmente al solicitar o responder consultas— pueden retrasar la toma de decisiones clínicas críticas.

María Elisa recomienda observar cómo los médicos con experiencia se comunican con otros equipos:

  • ¿Cuándo hacen las consultas?
  • ¿Cómo estructuran su presentación del caso?
  • ¿Qué tono usan para solicitar apoyo?

“Aprender de quienes ya dominan esa dinámica me ha ayudado a crear mi propio portafolio de estrategias de comunicación.”

Además, pedir retroalimentación directa (“¿cómo prefieres que presente un paciente?”, “¿hay algo que pueda mejorar?”) fomenta la colaboración y reduce los malentendidos.

Equipo multidisciplinario de profesionales de la salud atiende a un paciente en un entorno clínico de trauma, utilizando equipo de protección personal y coordinando procedimientos médicos.
La atención del trauma depende del trabajo coordinado de equipos multidisciplinarios, donde la comunicación clara, las expectativas compartidas y el manejo adecuado de los conflictos impactan directamente en la seguridad y los resultados del paciente.

3. No olvides al equipo de enfermería

Uno de los puntos más poderosos del episodio es la importancia de reconocer el rol de los enfermeros y enfermeras en el equipo multidisciplinario.

“A veces se menosprecia su trabajo, y eso es un error. Ellos conocen al paciente más que nadie. Son quienes observan los pequeños cambios que pueden marcar la diferencia.”

Incluir al personal de enfermería en las conversaciones clínicas, escuchar sus observaciones y conocer sus nombres crea un entorno de respeto mutuo y mejora la calidad del cuidado.
La relación médico-enfermero no debe ser jerárquica, sino colaborativa: un equipo unido contra la enfermedad, no dividido por roles.

4. Alinear expectativas desde el inicio

Una de las estrategias más efectivas para evitar conflictos es establecer las expectativas desde el primer día. María Elisa recuerda cómo, durante una rotación pediátrica, el residente principal reunió al grupo para explicar sus reglas y metas desde el inicio.

“Saber qué se espera de ti te da confianza y claridad. Todos remamos en la misma dirección.”

Este simple acto de comunicación inicial puede aplicarse en cualquier rotación o turno: define roles, explica procesos y asegura que todos comprendan los objetivos del servicio.

5. Practicar la empatía interprofesional

Trabajar en el trauma requiere un alto nivel de inteligencia emocional. Entender que los anestesiólogos, internistas o terapeutas enfrentan sus propios retos ayuda a cultivar la empatía interprofesional.

María Elisa comenta cómo conversa con colegas de otras especialidades para conocer sus “quejas frecuentes” y buscar soluciones conjuntas:

“Les preguntaba: ¿qué es lo que más les frustra de la cirugía? Así entendía mejor cómo mejorar la dinámica y evitar malentendidos.”

La apertura al diálogo y la humildad para escuchar no solo fortalecen la colaboración, sino que también modelan una cultura médica más saludable.

Hacia una medicina más humana y colaborativa

No existe una fórmula perfecta para gestionar equipos multidisciplinarios en salud. Pero sí hay principios universales: comunicación abierta, respeto, empatía y claridad de metas.

“No hay un método infalible, pero si el interés genuino por trabajar en equipo está presente, la dinámica mejora para todos, especialmente para el paciente.”

En el trauma, como en toda la medicina, la cooperación no es solo una habilidad técnica: es una expresión de humanidad profesional.

🧩 Lecciones clave

  1. El conflicto entre servicios no es personal; enfócalo en soluciones.
  2. La comunicación clara es esencial para evitar retrasos y malentendidos.
  3. El equipo de enfermería es una pieza central del cuidado del paciente.
  4. Definir expectativas desde el inicio mejora la coordinación.
  5. La empatía interprofesional fortalece la colaboración clínica.

 

Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.

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Equipo de médicos, residentes y estudiantes revisa la condición de una paciente hospitalizada durante una ronda clínica en el Centro de Trauma de Puerto Rico.

Rotar en trauma: 5 lecciones prácticas que todo estudiante y residente debe aprender

Aprendizaje entre la adrenalina y la empatía

Las rotaciones en cirugía de trauma son intensas. No solo por la complejidad de los casos, sino por la velocidad, la presión y la carga emocional que se vive día a día en el hospital. En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera comparte cinco lecciones esenciales que aprendió durante su rotación en el Centro de Trauma de Puerto Rico, pensadas para estudiantes y residentes que buscan fortalecer tanto su práctica clínica como su bienestar personal. Escúchalo aquí:

Aquí te resumimos las lecciones que nos compartió María Elisa:

1. Anótalo todo: la memoria no basta

En trauma, todo ocurre al mismo tiempo: una admisión en estabilizadora, un paciente en sala, una consulta urgente. En ese ritmo vertiginoso, la memoria es el peor aliado.
Llevar siempre una libreta, una hoja o una nota en el celular permite registrar cada dato importante: síntomas, alergias, medicamentos, decisiones del equipo. Esa información puede ser crucial horas más tarde, cuando la mente está en otra emergencia.

“Ahórrate tener que repetir historiales. Anótalo todo, aunque parezca trivial.”

La organización y documentación precisa no solo facilitan el trabajo clínico, sino que reflejan profesionalismo y compromiso con la seguridad del paciente.

2. Mantén una comunicación clara con el paciente

El tiempo escasea, pero un minuto de comunicación puede evitar horas de ansiedad. Explicar al paciente qué se le está haciendo, qué servicios lo evaluarán o cuánto puede demorar un procedimiento reduce la incertidumbre y mejora la cooperación.
Esa orientación humana, más allá de los tecnicismos, genera confianza y empatía.

“Darle ese toquecito de ‘cómo va todo’ puede cambiar la experiencia del paciente y la dinámica del equipo médico.”

Este rol puede ser especialmente valioso para los estudiantes, quienes disponen de más tiempo para conectar con el paciente y reforzar la comunicación del equipo.

3. Recuerda que eres parte de un equipo

El trauma no se maneja en solitario. En cada intervención convergen múltiples profesionales: cirujanos, enfermeros, residentes, estudiantes. Saber cuándo pedir ayuda, ofrecer apoyo o asumir tareas complementarias fortalece la eficiencia y la confianza del grupo.

“Los equipos que funcionan mejor son los que piensan más allá del yo. Cada miembro aporta fortalezas que complementan las del otro.”

Reconocer las habilidades de cada integrante y usarlas estratégicamente crea una dinámica colaborativa que repercute directamente en la calidad del cuidado al paciente.

4. Cuida tu cuerpo: come, duerme, organiza

Entre turnos prolongados, operaciones de madrugada y emergencias inesperadas, el autocuidado puede parecer un lujo. Pero en trauma, cuidarse es una destreza profesional.
María Elisa recomienda nunca estar sin merendar en el bolsillo y mantener rutinas de descanso y ejercicio.

“No somos robots. Cuando cuidamos nuestro cuerpo, funcionamos mejor, nos irritamos menos y tomamos mejores decisiones.”

Una buena alimentación, un sueño suficiente y la planificación personal son pilares invisibles de la práctica médica efectiva.

5. Haz pausas y chequeos mentales

El trauma puede ser emocionalmente desgastante. Ver pacientes en estados críticos, o perderlos pese al esfuerzo, deja huellas. Por eso, incorporar momentos de pausa y reflexión es esencial para prevenir el burnout.
Ya sea antes de salir del hospital o al llegar a casa, unos minutos de respiración o silencio pueden marcar la diferencia.

“Después de un código o un caso difícil, necesitamos respirar. Reconocer esa necesidad de pausa nos da fuerza para volver al otro día.”

Cuidar la mente es cuidar la vocación.

🩺 Ñapa: sé proactivo y voluntario

La rotación en trauma es una oportunidad para aprender haciendo. Ser proactivo —ofrecer ayuda en procedimientos, trasladar muestras, acompañar a pacientes— demuestra interés y fortalece la relación con los residentes.

“Lo peor que te pueden decir es que no. Pero si te dicen que sí, te llevas una experiencia que nunca olvidarás.”

Incluso las tareas pequeñas, como llevar resultados o apoyar en documentación, contribuyen al aprendizaje y a la fluidez del equipo.

Equipo de médicos, residentes y estudiantes revisa la condición de una paciente hospitalizada durante una ronda clínica en el Centro de Trauma de Puerto Rico.
Las rotaciones en trauma son espacios de aprendizaje clínico y humano, donde la observación, la comunicación con el paciente y el trabajo en equipo forman parte esencial de la formación médica.

Más allá del bisturí

Las lecciones de María Elisa Barrera son un recordatorio de que la excelencia técnica y la empatía no son opuestas. En un entorno tan exigente como el trauma, cuidar los detalles —desde una nota bien tomada hasta una palabra amable— puede marcar la diferencia entre un buen cuidado y un cuidado memorable.

🧩 Lecciones clave

  1. Documenta cada dato clínico relevante.
  2. Comunica con claridad y empatía.
  3. Trabaja en equipo: nadie se salva solo.
  4. Prioriza tu bienestar físico y mental.
  5. Sé proactivo: cada tarea suma al aprendizaje.

 

Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.

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