El primer minuto que puede salvar una vida
Cuando un paciente politraumatizado llega a la Unidad Estabilizadora, cada segundo cuenta. En ese escenario, donde la adrenalina domina y las decisiones se toman en cuestión de segundos, el método ABCDE se convierte en la brújula que guía a todo profesional de trauma.
En este episodio de Hablemos de Trauma, la residente de cirugía María Elisa Barrera conversa con el Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Centro de Trauma de Puerto Rico, sobre cómo aplicar el ABCDE de manera sistemática y efectiva. Escúchalo completo aquí:
El ABCDE: una guía que salva vidas
El protocolo ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability, Exposure/Environment) fue establecido por el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos como el método estándar para evaluar y estabilizar a los pacientes con trauma.
“Esta secuencia aumenta la sobrevida. No es casualidad: las causas más frecuentes de muerte temprana por trauma están directamente relacionadas con problemas en la vía aérea, la ventilación o la circulación”, explica el Dr. Rodríguez.
Cada letra representa una prioridad vital:
- A – Airway (Vía aérea): asegurar que el paciente pueda respirar, eliminar obstrucciones o considerar intubación.
- B – Breathing (Ventilación): garantizar oxigenación adecuada con presión positiva.
- C – Circulation (Circulación): controlar hemorragias, establecer acceso venoso y transfundir sangre de forma temprana.
- D – Disability (Estado neurológico): evaluar la respuesta neurológica.
- E – Exposure/Environment: retirar la ropa para una evaluación completa y prevenir la hipotermia.
El orden puede variar solo ante lesiones que amenacen la vida de forma inmediata, como neumotórax a tensión o hemorragias masivas, en las que el control del sangrado debe preceder a cualquier otra intervención.
A, B y C: las tres prioridades críticas
El A y el B son las causas de muerte más rápidas y prevenibles. Una vía aérea obstruida o una ventilación inadecuada requiere acción inmediata: succión de sangre o secreciones, intubación endotraqueal y ventilación asistida con ambú y oxígeno al 100%.
Luego llega la C, donde se concentra la mayoría de los errores.
“El paciente con trauma muere por sangrado. La sangre no puede esperar”, enfatiza el Dr. Rodríguez.
El manejo circulatorio inicia con un litro de solución salina o de Ringer lactato, pero la transfusión temprana de sangre es clave. Si el paciente no responde, se activa el protocolo de transfusión masiva, lo que implica bajar unidades de sangre y plasma desde el banco.
El uso de la sonografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) permite detectar rápidamente sangrado abdominal, neumotórax o taponamiento cardíaco —tres diagnósticos que ningún cirujano de trauma puede pasar por alto.

REBOA y control de daños: comprar tiempo, salvar vidas
Cuando el sangrado persiste a pesar de las medidas iniciales, el equipo puede utilizar el catéter REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta). Este dispositivo se inserta por la arteria femoral y se infla para detener temporalmente el flujo sanguíneo distal, ganando tiempo hasta llegar a la sala de operaciones.
En el quirófano, la estrategia cambia a Damage Control Surgery (cirugía de control de daños): intervenir únicamente lo necesario para detener el sangrado, controlar la contaminación y estabilizar la fisiología del paciente.
“Si el cirujano de trauma está nervioso, preocúpate. La calma y el control mental son tan importantes como la técnica”, comenta el Dr. Rodríguez.
El objetivo no es cerrar todas las lesiones de inmediato, sino evitar la “tríada letal” del trauma: acidosis, hipotermia y coagulopatía, condiciones que duplican la mortalidad si no se corrigen a tiempo.
La calma también se entrena
Para los estudiantes y residentes, la Unidad Estabilizadora puede parecer un caos controlado. Pero el entrenamiento mental es tan vital como el clínico.
María Elisa comparte su método: visualizar el escenario antes de cada turno.
“Me imagino dónde estaré, qué haré y cómo me moveré. Así, cuando llega el momento real, mi mente ya ha estado ahí.”
La práctica deliberada, la comunicación constante con enfermería y la confianza en el equipo reducen la ansiedad y mejoran la respuesta. La disciplina mental —recordar el ABCDE incluso en medio del estrés— garantiza que cada acción tenga un propósito.
Más allá del protocolo
El Dr. Rodríguez lo resume con sabiduría:
“Cada decisión en trauma es una carrera contra el tiempo. Pero la serenidad salva más que la prisa. Si sigues el ABCDE, aunque el resultado no sea perfecto, sabrás que hiciste lo correcto.”
El manejo inicial de trauma es tanto un ejercicio técnico como emocional: requiere precisión, comunicación y temple. El ABCDE no es solo un algoritmo; es una forma de pensar bajo presión y una herramienta para mantener el control cuando la vida del paciente depende de segundos.
🧩 Lecciones clave
- El ABCDE organiza la evaluación y prioriza las intervenciones que salvan vidas.
- La transfusión temprana de sangre es crucial para los pacientes en shock hemorrágico.
- El sonograma FAST es esencial en la evaluación inicial.
- El REBOA y la cirugía de control de daños compran tiempo valioso.
- La calma, la práctica y el trabajo en equipo son tan importantes como la técnica quirúrgica.
Hablemos de Trauma Podcast es auspiciado por SIMED, líder en seguros de impericia médica.
